PASADO
– ¿quién eres tú? – pregunto
Karin a la mujer que había aparecido al centro de la habitación
La mujer vestía un largo
vestido negro pegado al cuerpo y de manga larga, pero con la espalda
descubierta, su cabello era rubio, largo hasta la cintura y sin flequillo que
dejaba ver solo una de sus ojeras, era una mujer hermosa de tez blanca y
sonriente aun así sus ojos grises no mostraban emoción alguna.
– ¿fuiste tú quien hizo todo
esto? – pregunto el capitán de la décima – identifícate – exigió al ver que la
mujer no hablaba y no dejaba de sonreír
– ¿que acaso no se acuerda de
mi capitán? – pregunto la mujer borrando su sonrisa y llevando una de sus
blancas manos al pecho
– ... – el capitán no
respondió y apretó más fuertemente su zanpakuto
– lastima cruelmente el
corazón de esta linda mujer – dijo la rubia con falso pesar y haciendo una
mueca de tristeza
– ¿quién eres? – volvió a
preguntar Toshiro, pero al no obtener respuesta ataco a la mujer pasando a
través de ella
– no, no, no capitán – negó la
mujer con el dedo índice – ni siquiera intente atacar solo desperdiciara su
fuerza – sonrió nuevamente
– es una clase de holograma –
dijo Hikari que hasta ahora solo había quedado observando
– que lista – la mujer la miro
y Takeshi se puso por enfrente de la pelirroja
– ¿qué es lo que quieres? –
pregunto el albino
– venganza por supuesto – sonrió
la mujer haciendo un ademan con las manos marcando la obviedad de su voz
– que cliché – bufo Karin
– déjeme recordarle quien soy
capitán – dijo de lo más calmada la mujer
Flash back
Seis años antes
En la sociedad de almas un Senkaimon se abrió
en el medio de la noche dejando pasar a través de si al capitán y teniente de
la décima división.
La mirada del capitán debatía
entre su natural seriedad con una de enojo y otra de tristeza, de vez en cuando
murmuraba una que otra palabra poco entendible y sus puños se cerraban
contantemente marcando de blanco sus nudillos, al llegar a los cuarteles de la
décima división su teniente se armó de valor varias veces para preguntarle por
lo sucedido horas antes en la ciudad de Karakura, pero todas esas veces el
semblante del albino bajaba de nuevo sus fuerzas no pudiendo hablar del tema.
Por fin llegaron a la oficina
del capitán y antes de salir por la puerta de la misma la rubia por fin hablo.
– ¿está bien taicho? –
pregunto ella con voz tranquila y un poco apagada
– si Rangiku – dijo el con su
característica voz fría
– será mejor que preparemos el
reporte de para entregarlo al capitán comandante – dijo ella yendo directo a su
escritorio, fuera de todo pronóstico, esta vez sí tenía ganas de trabajar
– enseguida lo haré – dijo él
y fue directo a escribir ese reporte