ADIOS
Tenía
dos semanas para arreglar todas sus cosas,
preparar su equipaje y despedirse de su hermano. Tal vez, debería esperar y despedirse después, no sabía cómo decirle a
su hermano que no lo vería durante mucho tiempo, y que debía hacer con sus
clases en la academia??? Debería seguir yendo???
Ya no tenía caso o si??? Claro que si!!! Le demostraría a ese molesto Hyuga que
ella era más fuerte que el todo el
tiempo que pudiera así iría y se burlaría de su abuela la próxima vez que
tuviera ganas de hacerlo. Y así iba a
ser
Al
llegar al pie del edificio de su departamento escuchó varios gritos de su
pequeño hermano así que apresuró a subir las escaleras y entrar a casa, no tuvo
tiempo de quitarse las sandalias los gritos se hacían cada vez más fuertes,
venían de la cocina, al entrar no supo que decir a lo que vio.
Un
pequeño rubio estaba sentado a la mesa frente a un gran plato de arroz y
verduras al vapor mientras una joven ninja le reprendía por no querer comerlas.
Al
juzgar por las vestimentas y el tatuaje, la chica era un ANBU su cabello era
largo y negro y tenía los ojos de igual color, no preguntaría su nombre ya que
sabía no se lo diría así que paso directo a su hermano.
-
Que sucede Naru- chan??? Pregunto con cariño la pelirroja
-
esta bruja me quiere envenenar nee-chan!!!- dijo el pequeño rubio corriendo a
los brazos de su hermana con un puchero en la cara, Hikari casi cae al puro
estilo anime al escucharlo
-
una dieta balanceada es indispensable para un niño de tu edad, aún más si algún
día quieres ser un gran shinobi mocoso- se escuchó de repente decir a la ninja
que seguía en la habitación
-
no se preocupe ANBU-san, yo me ocupare de el a partir de ahora, puede retirarse-
la ninja hizo un pequeño incline de cabeza y desapareció en un poof- ahora
tu...- Naruto comenzó a retirarse poco a poco de su hermana, ella tenía los
ojos cubiertos por los mechones de su cabello dando un aire de miedo- mocoso
berrinchudo!!! Sabes que tienes que comer sanamente!!!!! Así que siéntate y
come todo antes de que te lo meta con un embudo me entiendes???!!!- el niño
sólo asintió y se sentó rápidamente a la mesa.
La
pelirroja fue a la puerta y se quitó las sandalias que aún traía poniéndose las
pantuflas que yacían a pie, disfruto un momento la comodidad de estar en casa y
regreso a donde estaba su hermano quien comía más lento que una tortuga, su
plato casi seguía lleno.
- Naruto!!!!-
el aludido volteo a verla
-
nee-chan yo prefiero comer ramen-ttebayo
-
nunca debí haberte llevado allí- dijo sentándose a su lado- no es sano que sólo
comas ramen Naru-chan, como dijo la señorita, sí quieres ser un buen shinobi
tienes que alimentarse de forma balanceada
-
pero nee-chan- su cara hacia cada vez más pucheros
-
bien, si terminas tu comida, te llevaré a ichiraku más tarde ok???- dijo en
forma de chantaje, lo que sirvió inmediatamente porque el pequeño término en un
santiamén.
Tal
como prometió esa tarde, casi noche, Hikari y Naruto estaban en ichiraku donde
se encontraron a Nami y su madre. Los cuatro estaban sentados disfrutando un
buen tazón de ese alimento.
Aiko
la madre de Nami era igual de sonriente que su hija, siempre le veía a todo el
lado positivo, la mujer de cabellos plateados y ojos violetas se había ofrecido
a pagar la cena de ese día, a lo que los niños no se rehusaron pero algo le
molestaba, Hikari estaba menos conversadora de lo normal.
-que
sucede Kari-chan??- hablo la joven mujer
Al
ver que Naruto nunca escuchaba ni veía nada cuando estaban en aquel puesto de
ramen decidió que le contaría todo.
-el
Hokage me ha dicho que tendré que irme en dos semanas- dijo sin más la pequeña
pelirroja
Aiko
soltó un suspiro- sabía que esto pasaría tarde o temprano- vio la mirada de
sorpresa por parte de la Uzumaki- pensé que te lo tomarías mal pero siempre has
sido muy madura para la edad que tienes, sé que tienes muchas preguntas, pero
no te preocupes, ellos las responderán todas y veras que tienes un gran
potencial- miro a la pequeña con una sonrisa y esta solo asentó con la cabeza.
-usted
lo sabía he??- Aiko asintió con la cabeza- hay algo que me han ocultado y
cuando lo sepa creo que cambiara mi mundo
-neechan
ya termine- el pequeño rubio se sobaba la panza mientras todos veían un montón
de tazones apilados al lado, el viejo de ichiraku frotaba una mano contra la
otra, ese niño lo haría millonario
Hikari
rio por lo bajo, sabía que eso pasaría si su hermano escuchaba que alguien más
iba a pagar, después de dejar pobre a la madre de Nami, regresaron a casa a
descansar.
Los
días siguientes pasaron uno tras otro, tan rápido que a Hikari se le hicieron
como que pasaron todos en un destello, la rutina de las mañanas era la misma;
ella se levantaba temprano al amanecer, se daba un baño, vestía, peinaba,
preparaba el desayuno y dejaba el de Naruto sobre la mesa, después de terminar
salía rumbo a la academia donde se encontraba con su amiga en la entrada.
Durante
las clases rivalizaba con el pequeño castaño de los ojos raritos, así es como
le decía Nami, ambos eran muy buenos en su clase, y de alguna manera eso le
gustaba pero también le molestaba que a ese mocoso no le pareciera importante.
Llegaba
a casa para escuchar los gritos de su hermano que peleaba con quien fuera que
lo cuidara ese día por el simple hecho de que no le gustaban las verduras o no
quería darse un baño hasta que llegara su hermano y esta se lo diera.
Las
tardes trataba de disfrutarlas con su hermanito, iban al parque, subían a hacer
bromas a las cabezas de los Hokage, ella sabía que uno de ellos era su padre,
bueno aunque no fuera de sangre ella siempre lo vería como su padre, de alguna
manera recordaba cada minuto de su año de vida con ellos y lo atesoraría por
siempre.
Naruto
le había pedido muchas veces que entrenara con el pero el pequeño era demasiado
hiperactivo para seguir órdenes.
Tres
días antes de su partida Hikari decidió hablar de una vez por todas con su
hermano, ya tenía todo listo para su partida.
Se
acercó a él, el pequeño estaba preparándose para dormir después de un
exhaustivo día, tenía el pijama puesto, ella se acercó y se sentó en la orilla
de la cama, lo miro con ternura y el rubio le devolvió una sonrisa
-are??
Sucede algo neechan???- dijo de pronto rompiendo el silencio el pequeño rubio
-Naru-chan
tengo que decirte algo- le respondió y el rubio la miro con duda- tengo que
irme, me iré a entrenar un tiempo- el pequeño se paró sobre la cama y comenzó a
saltar
-te
harás muy fuerte neechan dattebayo- dijo con una sonrisa para sorpresa de la
pelirroja- cuando regreses me entrenaras y los dos seremos los más fuertes y
podre convertirme en Hokage-ttebayo
-no…
no te molesta que me vaya??- pregunto la Uzumaki y el rubio paro de saltar
-claro
que si neechan, pero sé que volverás y estaremos juntos de nuevo, tu nunca me
dejarías solo porque si, te harás muy fuerte y volverás… o no es así???- se
quedó mirando a su hermana y esta le respondió que si con la cabeza y una gran
sonrisa
-tu
siempre me animas Naru-chan- los dos subieron a la cama y saltaron hasta caer
cansados.
En
su último día en la academia hubo un examen, pelearían entre ellos, de dos a
dos… solo taijutsu, era lo que habían visto esas dos semanas en la academia
El
sensei sorteo los combates y así empezaron…
Después
de cada pelea los dos combatientes se daban el saludo de reconciliación, todos
parecían divertidos… excepto cierto niño que solo estaba recargado en un árbol
con los brazos cruzados a espera de su combate.
Llego
el turno de Nami y le toco con un chico raro de cejas abundantes y ojos
perfectamente redondos.
- Vamos
Nami, eres muy buena, sé que vas a poder vencerlo- le dijo la pelirroja a su
amiga para darle su apoyo
-haiiii!!!
Solo falta un combate más sempai, te tocara con el amargado- le respondió y así
fue al centro de la explanada
Ambos
eran muy buenos pero aquel chico tenía un extraño talento para el taijutsu
aunque a decir verdad era para lo único que tenía talento… después de una
patada circular Nami fue a parar al piso de sentón y así perdió el combate
aunque ella solo atino a reír lo más fuerte que pudo, eso a ella le hacía mucha
gracia, siempre decía que no le importaba perder si había sido divertido. El
chico la ayudo a levantarse y ambos se dieron el saludo de reconciliación
Al
llegar al lado de Hikari le hizo la señal de que era su turno y el sensei llamo
a los dos únicos alumnos que faltaban, asi que la Uzumaki camino al centro de
la explanada.
-bien,
comiencen- indico el sensei
Los
dos saludaron con una inclinación de cabeza y el castaño activo su byakugan
adoptando su pose de batalla
-eso
debe ser trampa!!!- se quejó la Uzumaki- usted dijo que taijutsu limpio sensei
-acaso
no eres tan buena como dices para hacerle frente al byakugan???- la reto el
Hyuga con una arrogante sonrisa
-
claro que sí pero las reglas dicen que taijutsu limpio- se defendió la
pelirroja, al ver que el sensei no decía nada agrego- entonces yo también puedo usar otros recursos
sensei???
-
claro Kari-chan- respondió el sensei al ver que sus estudiantes no dejaban de
pelear
-bien-
dijo con una inmensa sonrisa
Así
la pelea comenzó con varias patadas y golpes por parte de ambos contrincantes
pero los dos esquivaban sin mayor problema
Una
patada giratoria baja dejo a la Uzumaki un momento en el suelo viendo como su
rival se burlaba
-
conque esas tenemos- puso ambas manos sobre la tierra- doton- y así el piso
debajo del Hyuga se abrió tragándoselo casi por completo, solo se veía su
cabeza rodeada de tierra
- sácame
de aquí, pensé que sería puro taijutsu- se quejó el castaño al verse totalmente
atrapado
Las
voces de sus compañeros se escuchaban al fondo al ver que la pelirroja no
necesito hacer sellos para realizar el jutsu
-
tu usaste tus recursos, yo también- se excusó la pelirroja levantándose y
sacudiendo sus ropas- además el sensei dijo que estaba bien- yo gane- termino
sin más y cruzando los brazos
-
la batalla término, ambos están a un muy buen nivel para su edad- se escuchó la
voz de su sensei dirigirse a ellos- Kari-chan serias tan amable de liberar a tu
compañero???- la pequeña suspiro y poso
las manos de nuevo contra el suelo
-
doton- acto seguido la tierra expulsó al Hyuga- llorón- dijo una vez que el
chico quedo de pie
-bien,
dense el saludo de reconciliación- el sensei solo vio como los dos niños se
mataban con la mirada, clarito podía ver cómo incluso rayos salían de cada par
de ojos.
A regañadientes
ambos unieron las manos y así como se juntaron se despegaron y ambos regresaron
a su lugar para después volver al salón a terminar las clases.
Al
terminar la jornada de academia Hikari se dirigió a casa, este era su ultimo día
en aquella aldea que la había visto crecer hasta ahora, le pareció que el
camino era eterno y al llegar no escucho los gritos de siempre, subió las
escaleras y entro a su casa.
-tadaima-
dijo y se dirigió a la cocina donde vio a su hermano comiendo sin dar ninguna
lata y al lado se encontraba el ninja en turno que lo cuidaba, al verlo le hizo
una seña para hacerle entender que podía retirarse y ella se hacia cargo.
Al
ver como el pequeño latoso comía sin renegar lo primero que paso por su cabeza
era que estaba enfermo
-te
sientes mal Naru-chan??- pregunto tocando su frente para tomarle la temperatura
-no
neechan- fue lo que le contesto el rubio- estoy triste, mañana te iras- dijo
con lágrimas mostrándose por caer y la abrazo fuertemente
Las
lágrimas al verlo así amenazaban por salir también de los ojos de la pelirroja
lo abrazo también y así paso un buen rato
-Naru-chan,
si tu me dices que me quede, hare hasta lo imposible para que así sea- dijo de
repente en un hilo de voz la pelirroja y solo sintió como su hermanito movía la
cabeza para decir que no- porque no Naru-chan???
-no
quiero que te quedes aquí solo porque yo soy un llorón, tú tienes que hacerte
fuerte neechan y sé que volverás, solo estoy triste porque no te veré todos los
días pero are que todos los días el viejo Hokage te mande cartas de mi parte y
cuando vuelvas veraz que yo también seré fuerte y no nos volveremos a separar-
ella solo pudo sonreír ante la respuesta del rubio
Esa
noche el rubio le pidió que durmiera con él para que no se sintiera triste y al
amanecer para sorpresa de todos el rubio se levantó temprano y la acompaño al
despacho del viejo Hokage donde ya la esperaban 4 monjes y una sacerdotisa que
la escoltarían al templo del fuego, Naruto amarro fuertemente la mano de su
hermana.
- Estoy
lista- dijo con lágrimas en los ojos.
-neechan,
prométeme que no tardaras mucho- la pelirroja lo miro de frente y vio la cara
afligida de su hermano luchando para no llorar
-lo
prometo Naru-chan, tu prométeme que nunca cambiaras y te harás muy fuerte,
ne??- le dijo con una sonrisa y el rubio
asintió soltando la mano de su hermana para dejarla ir- cuídelo mucho por favor
Hokage-sama dijo una vez en la puerta y salió- no es un adiós Naru-chan es un
hasta pronto.
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