Cuando una persona...

La vida es una escuela en la que hay que aprender leccióntras lección y cada vez son mas difíciles, duras y también son cada vez mas importantes... yo acabo de aprender una... Cuando una persona se enamora... no escoge de quien lo hace, no siempre dura lo que quieres y tambien... el amor conyeva muchas responsabilidades y a veces se debe sufrir para encontrar alguien mejor

6 mar 2015

UNA HISTORIA DETRÁS DE OTRA cap 5

ADIOS

Tenía dos semanas para arreglar todas sus cosas,  preparar su equipaje y despedirse de su hermano. Tal vez,  debería esperar y  despedirse después, no sabía cómo decirle a su hermano que no lo vería durante mucho tiempo, y que debía hacer con sus clases en la  academia??? Debería seguir yendo??? Ya no tenía caso o si??? Claro que si!!! Le demostraría a ese molesto Hyuga que ella era más  fuerte que el todo el tiempo que pudiera así iría y se burlaría de su abuela la próxima vez que tuviera ganas de  hacerlo. Y así iba a ser

Al llegar al pie del edificio de su departamento escuchó varios gritos de su pequeño hermano así que apresuró a subir las escaleras y entrar a casa, no tuvo tiempo de quitarse las sandalias los gritos se hacían cada vez más fuertes, venían de la cocina, al entrar no supo que decir a lo que vio.

Un pequeño rubio estaba sentado a la mesa frente a un gran plato de arroz y verduras al vapor mientras una joven ninja le reprendía por no querer comerlas.
Al juzgar por las vestimentas y el tatuaje, la chica era un ANBU su cabello era largo y negro y tenía los ojos de igual color, no preguntaría su nombre ya que sabía no se lo diría así que paso directo a su hermano.

- Que sucede Naru- chan??? Pregunto con cariño la pelirroja

- esta bruja me quiere envenenar nee-chan!!!- dijo el pequeño rubio corriendo a los brazos de su hermana con un puchero en la cara, Hikari casi cae al puro estilo anime al escucharlo

- una dieta balanceada es indispensable para un niño de tu edad, aún más si algún día quieres ser un gran shinobi mocoso- se escuchó de repente decir a la ninja que seguía en la habitación

- no se preocupe ANBU-san, yo me ocupare de el a partir de ahora, puede retirarse- la ninja hizo un pequeño incline de cabeza y desapareció en un poof- ahora tu...- Naruto comenzó a retirarse poco a poco de su hermana, ella tenía los ojos cubiertos por los mechones de su cabello dando un aire de miedo- mocoso berrinchudo!!! Sabes que tienes que comer sanamente!!!!! Así que siéntate y come todo antes de que te lo meta con un embudo me entiendes???!!!- el niño sólo asintió y se sentó rápidamente a la mesa.

La pelirroja fue a la puerta y se quitó las sandalias que aún traía poniéndose las pantuflas que yacían a pie, disfruto un momento la comodidad de estar en casa y regreso a donde estaba su hermano quien comía más lento que una tortuga, su plato casi seguía lleno.


- Naruto!!!!- el aludido volteo a verla

- nee-chan yo prefiero comer ramen-ttebayo

- nunca debí haberte llevado allí- dijo sentándose a su lado- no es sano que sólo comas ramen Naru-chan, como dijo la señorita, sí quieres ser un buen shinobi tienes que alimentarse de forma balanceada

- pero nee-chan- su cara hacia cada vez más pucheros

- bien, si terminas tu comida, te llevaré a ichiraku más tarde ok???- dijo en forma de chantaje, lo que sirvió inmediatamente porque el pequeño término en un santiamén.

Tal como prometió esa tarde, casi noche, Hikari y Naruto estaban en ichiraku donde se encontraron a Nami y su madre. Los cuatro estaban sentados disfrutando un buen tazón de ese alimento.

Aiko la madre de Nami era igual de sonriente que su hija, siempre le veía a todo el lado positivo, la mujer de cabellos plateados y ojos violetas se había ofrecido a pagar la cena de ese día, a lo que los niños no se rehusaron pero algo le molestaba, Hikari estaba menos conversadora de lo normal.

-que sucede Kari-chan??- hablo la joven mujer

Al ver que Naruto nunca escuchaba ni veía nada cuando estaban en aquel puesto de ramen decidió que le contaría todo.

-el Hokage me ha dicho que tendré que irme en dos semanas- dijo sin más la pequeña pelirroja

Aiko soltó un suspiro- sabía que esto pasaría tarde o temprano- vio la mirada de sorpresa por parte de la Uzumaki- pensé que te lo tomarías mal pero siempre has sido muy madura para la edad que tienes, sé que tienes muchas preguntas, pero no te preocupes, ellos las responderán todas y veras que tienes un gran potencial- miro a la pequeña con una sonrisa y esta solo asentó con la cabeza.

-usted lo sabía he??- Aiko asintió con la cabeza- hay algo que me han ocultado y cuando lo sepa creo que cambiara mi mundo

-neechan ya termine- el pequeño rubio se sobaba la panza mientras todos veían un montón de tazones apilados al lado, el viejo de ichiraku frotaba una mano contra la otra, ese niño lo haría millonario

Hikari rio por lo bajo, sabía que eso pasaría si su hermano escuchaba que alguien más iba a pagar, después de dejar pobre a la madre de Nami, regresaron a casa a descansar.

Los días siguientes pasaron uno tras otro, tan rápido que a Hikari se le hicieron como que pasaron todos en un destello, la rutina de las mañanas era la misma; ella se levantaba temprano al amanecer, se daba un baño, vestía, peinaba, preparaba el desayuno y dejaba el de Naruto sobre la mesa, después de terminar salía rumbo a la academia donde se encontraba con su amiga en la entrada.

Durante las clases rivalizaba con el pequeño castaño de los ojos raritos, así es como le decía Nami, ambos eran muy buenos en su clase, y de alguna manera eso le gustaba pero también le molestaba que a ese mocoso no le pareciera importante.

Llegaba a casa para escuchar los gritos de su hermano que peleaba con quien fuera que lo cuidara ese día por el simple hecho de que no le gustaban las verduras o no quería darse un baño hasta que llegara su hermano y esta se lo diera.

Las tardes trataba de disfrutarlas con su hermanito, iban al parque, subían a hacer bromas a las cabezas de los Hokage, ella sabía que uno de ellos era su padre, bueno aunque no fuera de sangre ella siempre lo vería como su padre, de alguna manera recordaba cada minuto de su año de vida con ellos y lo atesoraría por siempre.

Naruto le había pedido muchas veces que entrenara con el pero el pequeño era demasiado hiperactivo para seguir órdenes.

Tres días antes de su partida Hikari decidió hablar de una vez por todas con su hermano, ya tenía todo listo para su partida.

Se acercó a él, el pequeño estaba preparándose para dormir después de un exhaustivo día, tenía el pijama puesto, ella se acercó y se sentó en la orilla de la cama, lo miro con ternura y el rubio le devolvió una sonrisa

-are?? Sucede algo neechan???- dijo de pronto rompiendo el silencio el pequeño rubio

-Naru-chan tengo que decirte algo- le respondió y el rubio la miro con duda- tengo que irme, me iré a entrenar un tiempo- el pequeño se paró sobre la cama y comenzó a saltar

-te harás muy fuerte neechan dattebayo- dijo con una sonrisa para sorpresa de la pelirroja- cuando regreses me entrenaras y los dos seremos los más fuertes y podre convertirme en Hokage-ttebayo

-no… no te molesta que me vaya??- pregunto la Uzumaki y el rubio paro de saltar

-claro que si neechan, pero sé que volverás y estaremos juntos de nuevo, tu nunca me dejarías solo porque si, te harás muy fuerte y volverás… o no es así???- se quedó mirando a su hermana y esta le respondió que si con la cabeza y una gran sonrisa

-tu siempre me animas Naru-chan- los dos subieron a la cama y saltaron hasta caer cansados.

En su último día en la academia hubo un examen, pelearían entre ellos, de dos a dos… solo taijutsu, era lo que habían visto esas dos semanas en la academia
El sensei sorteo los combates y así empezaron…

Después de cada pelea los dos combatientes se daban el saludo de reconciliación, todos parecían divertidos… excepto cierto niño que solo estaba recargado en un árbol con los brazos cruzados a espera de su combate.

Llego el turno de Nami y le toco con un chico raro de cejas abundantes y ojos perfectamente redondos.

- Vamos Nami, eres muy buena, sé que vas a poder vencerlo- le dijo la pelirroja a su amiga para darle su apoyo

-haiiii!!! Solo falta un combate más sempai, te tocara con el amargado- le respondió y así fue al centro de la explanada

Ambos eran muy buenos pero aquel chico tenía un extraño talento para el taijutsu aunque a decir verdad era para lo único que tenía talento… después de una patada circular Nami fue a parar al piso de sentón y así perdió el combate aunque ella solo atino a reír lo más fuerte que pudo, eso a ella le hacía mucha gracia, siempre decía que no le importaba perder si había sido divertido. El chico la ayudo a levantarse y ambos se dieron el saludo de reconciliación

Al llegar al lado de Hikari le hizo la señal de que era su turno y el sensei llamo a los dos únicos alumnos que faltaban, asi que la Uzumaki camino al centro de la explanada.

-bien, comiencen- indico el sensei

Los dos saludaron con una inclinación de cabeza y el castaño activo su byakugan adoptando su pose de batalla

-eso debe ser trampa!!!- se quejó la Uzumaki- usted dijo que taijutsu limpio sensei

-acaso no eres tan buena como dices para hacerle frente al byakugan???- la reto el Hyuga con una arrogante sonrisa

- claro que sí pero las reglas dicen que taijutsu limpio- se defendió la pelirroja, al ver que el sensei no decía nada agrego-  entonces yo también puedo usar otros recursos sensei???

- claro Kari-chan- respondió el sensei al ver que sus estudiantes no dejaban de pelear

-bien- dijo con una inmensa sonrisa

Así la pelea comenzó con varias patadas y golpes por parte de ambos contrincantes pero los dos esquivaban sin mayor problema

Una patada giratoria baja dejo a la Uzumaki un momento en el suelo viendo como su rival se burlaba

- conque esas tenemos- puso ambas manos sobre la tierra- doton- y así el piso debajo del Hyuga se abrió tragándoselo casi por completo, solo se veía su cabeza rodeada de tierra

- sácame de aquí, pensé que sería puro taijutsu- se quejó el castaño al verse totalmente atrapado

Las voces de sus compañeros se escuchaban al fondo al ver que la pelirroja no necesito hacer sellos para realizar el jutsu

- tu usaste tus recursos, yo también- se excusó la pelirroja levantándose y sacudiendo sus ropas- además el sensei dijo que estaba bien- yo gane- termino sin más y cruzando los brazos

- la batalla término, ambos están a un muy buen nivel para su edad- se escuchó la voz de su sensei dirigirse a ellos- Kari-chan serias tan amable de liberar a tu compañero???-  la pequeña suspiro y poso las manos de nuevo contra el suelo

- doton- acto seguido la tierra expulsó al Hyuga- llorón- dijo una vez que el chico quedo de pie

-bien, dense el saludo de reconciliación- el sensei solo vio como los dos niños se mataban con la mirada, clarito podía ver cómo incluso rayos salían de cada par de ojos.

A regañadientes ambos unieron las manos y así como se juntaron se despegaron y ambos regresaron a su lugar para después volver al salón a terminar las clases.

Al terminar la jornada de academia Hikari se dirigió a casa, este era su ultimo día en aquella aldea que la había visto crecer hasta ahora, le pareció que el camino era eterno y al llegar no escucho los gritos de siempre, subió las escaleras y entro a su casa.

-tadaima- dijo y se dirigió a la cocina donde vio a su hermano comiendo sin dar ninguna lata y al lado se encontraba el ninja en turno que lo cuidaba, al verlo le hizo una seña para hacerle entender que podía retirarse y ella se hacia cargo.

Al ver como el pequeño latoso comía sin renegar lo primero que paso por su cabeza era que estaba enfermo

-te sientes mal Naru-chan??- pregunto tocando su frente para tomarle la temperatura

-no neechan- fue lo que le contesto el rubio- estoy triste, mañana te iras- dijo con lágrimas mostrándose por caer y la abrazo fuertemente

Las lágrimas al verlo así amenazaban por salir también de los ojos de la pelirroja lo abrazo también y así paso un buen rato

-Naru-chan, si tu me dices que me quede, hare hasta lo imposible para que así sea- dijo de repente en un hilo de voz la pelirroja y solo sintió como su hermanito movía la cabeza para decir que no- porque no Naru-chan???

-no quiero que te quedes aquí solo porque yo soy un llorón, tú tienes que hacerte fuerte neechan y sé que volverás, solo estoy triste porque no te veré todos los días pero are que todos los días el viejo Hokage te mande cartas de mi parte y cuando vuelvas veraz que yo también seré fuerte y no nos volveremos a separar- ella solo pudo sonreír ante la respuesta del rubio

Esa noche el rubio le pidió que durmiera con él para que no se sintiera triste y al amanecer para sorpresa de todos el rubio se levantó temprano y la acompaño al despacho del viejo Hokage donde ya la esperaban 4 monjes y una sacerdotisa que la escoltarían al templo del fuego, Naruto amarro fuertemente la mano de su hermana.

- Estoy lista- dijo con lágrimas en los ojos.

-neechan, prométeme que no tardaras mucho- la pelirroja lo miro de frente y vio la cara afligida de su hermano luchando para no llorar


-lo prometo Naru-chan, tu prométeme que nunca cambiaras y te harás muy fuerte, ne??-  le dijo con una sonrisa y el rubio asintió soltando la mano de su hermana para dejarla ir- cuídelo mucho por favor Hokage-sama dijo una vez en la puerta y salió- no es un adiós Naru-chan es un hasta pronto.

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