HERMANO
La
tranquilidad reinaba en la aldea escondida tras las hojas, esa mañana su madre
la había dejado con una amiga, pues ella tenía una cita importante con el médico.
La
pequeña de ya 3 meses de edad tenía el cabello rojo, no muy largo pues a su
corta edad apenas si podían recogerlo en una pequeña coletita sobre su cabeza, tenía
ojos de un azul lapislázuli muy hermosos y tez blanca, estaba recostada sobre
una cuna que compartía con otra bebe de la misma edad aparentemente, ella era
de cabellos plateados y ojos color lila, su piel era trigueña como la de su
madre, ambas parecían estar encantadas con la compañía de la otra.
La
puerta sonó dejando entrar a Uzumaki Kushina, muy contenta y danzante.
-Kushina,
no te esperaba tan pronto… como te fue con el medico??? Pregunto la dueña de la
casa al ver a su amiga tan feliz, ella era alta, de cabellos plateados y ojos
color violeta, vestía una falda beige con un suéter verde y un delantal color
blanco con dibujos de girasoles.
-ya
lo sabrás Aiko, ya lo sabrás… donde está mi pequeña???- pregunto Kushina viendo
a ambos lados
-oh!
Hikari-chan está con Nami-chan, están en la cuna, creo que ellas dos van a ser
grandes amigas- dijo con una sonrisa mientras caminaban a la sala donde estaban
las dos pequeñas.
-despídete
cariño- dijo Kushina mientras levantaba a la pequeña Hikari- nos vemos liego Nami-chan,
dijo agitando la mano de la bebe en señal de adiós- gracias por cuidármela Aiko,
eres de gran ayuda-ttebanne- dijo a su amiga mientras ella levantaba también a
su pequeña
Ambas
caminaron hacia la puerta y se despidieron.
Por
las calles de la aldea se ve a la pelirroja con su niña en brazos platicando
hablando amenamente
-hoy
le tendremos una gran sorpresa a oto-san cariño- le dice a Hikari con una gran
sonrisa- vas a ser hermana mayor y espero que se lleven muy bien
Llegando
a su residencia Kushina le dio la noticia a su esposo el cual la recibió de muy
buen modo, los meses pasaron y Hikari cumplió un año, pronto llegaría un nuevo
integrante a la familia.
El
día del esperado acontecimiento Hikari se quedó en casa de Nami y su mama,
cuando un gran estruendo se escuchó en el centro de la aldea.
-que
fue eso???!!!- soltó en un grito Aiko, rápidamente fue a ver a las dos niñas
que comenzaron a llorar por todo el ruido que había afuera, miro por la ventana
con ambas niñas en brazos- o por dios es el kyuubi.
Aiko
era una jounnin de alto nivel, había dejado de hacer misiones para dedicarse a
su hija pero no olvidaba todos sus entrenamientos, tomo a ambas niñas y salió
por la ventana rápidamente hacia el refugio que sabía era para los civiles y
niños. Pronto se encontró con los gennin y chunnin que desalojaban las calles y
casas protegiendo a los aldeanos del peligro. Detuvo a uno de los presentes y
le entrego a las niñas.
-ponlas
a salvo, rápido!!!- le dijo al muchacho quien se llevó sin pensar a las dos
pequeñas, Aiko se dispuso a ayudar a sus compañeros pero de la nada la bestia desapareció.,
muchos daños había en la aldea, gente herida y varias bajas también, sabía que era
solo la punta del iceberg.
La
lucha de la aldea había terminado, todos estaban levantando escombros, contando
bajas… Aiko sabía que algo andaba mal, no veía a Kushina ni a Minato por ningún
lado, lo que le hizo pensar que tal vez ellos estaban detrás de la desaparición
de la bestia de la aldea. Se dispuso a buscarlos y cuando llego a la entrada,
el tercer Hokage entraba por las enormes puertas cargando un pequeño niño
envuelto en mantas, atrás de él dos ANBU llevaban los cuerpos de sus amigos.
-que…
que fue lo que paso???- pregunto al borde del llanto
-sacrificaron
sus vidas para salvarnos, para salvar a su familia- dijo el anciano siguiendo
su camino- nadie debe saber de esto, este niño debe crecer como cualquier otro.
-que
pasara con él, con Hikari-chan???- pregunto la peli plateada
-yo
me hare cargo de ellos- sentencio el anciano.
Cinco
años más tarde dos niños caminaban por las calles tomados de la maño, ella era
pelirroja con el cabello amarrado en una coleta que dejaba mechones alrededor
de su cara, era de ojos de un azul penetrante tenía unos 6 años de edad, el de
cabellos rubios y ojos azul cielo, el pequeño contaba con apenas 5 años, ella vestía
un pantalón negro que llegaba a la altura de los tobillos y una playera
amarilla, el llevaba una playera amarilla y pantalón azul, ambos con las características
sandalias ninja.
-nee-chan-
dijo de repente el pequeño- porque todos me ven con esos ojos feos???- completo
con ojos tristes bajando la mirada
La
niña se detuvo y levanto la cara de su hermano mirándolo con una cálida sonrisa
-porque
tienen envidia de lo guapo que eres Naru-chan- al terminar de decir esto, el
pequeño le sonrió y siguió caminando.
-vamos
con el viejo nee-chan???- le pregunto a su hermana- ese viejo me cae mal- dijo
haciendo un puchero
-no
digas eso Naru-chan, el solamente trata de cuidarnos… y si, vamos a verlo…
mañana empiezo en la academia y va a decirnos quien es la persona que te
cuidara por las mañanas mientras no esté- respondió sin dejar de caminar
-no
necesito que nadie me cuide, yo soy muy fuerte- sentencio el pequeño mientras
entraban a la gran torre del Hokage.
Al
llegar a la oficina central, Hikari se dio cuenta que el Hokage estaba ocupado así
que esperaron afuera mientras se desocupaba, al poco rato las puertas se
abrieron dejando ver a un anciano de edad avanzada, calvo pero con una gran
barba blanca, llevaba una túnica blanca con el símbolo del fuego en la espalda,
se paró en la puerta, parecía bastante molesto, volteo a ver a los niños y giro
la mirada hacia el Hokage
-no
puedes interferir con su destino Sarutobi… vendré por ella en tres semanas- sin
más el anciano dio media vuelta y se fue.
El
Hokage suspiro ante la muestra de enojo del anciano
-pasen
niños- dijo una vez más tranquilo, los niños pasaron y se quedaron de pie
frente al gran escritorio- Hikari, mañana empiezan las clases, dejaras a Naruto
en casa y allí llegara algún ninja desocupado que pueda encargarse de el- los
niños asintieron ante lo que había dicho Sarutobi- Hikari, después de clases
quiero que vengas a mi oficina, hay algo de lo que quiero hablar contigo- ella asintió
una vez más y se dispuso a irse con su hermano- vayan con cuidado.
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