REACCIÓN EN CADENA
En el centro de la ciudad de
Konoha un enorme hospital se alzaba entre otros tantos edificios, en la sala de
espera varios jóvenes, adultos e incluso niños esperaban sentados por noticias
de sus parientes y conocidos internados o en consulta.
Del lado izquierdo una puerta
doble de cristal con la leyenda “Clínica de Fertilidad” se habría, dejando
pasar a una despampanante rubia que se plantó frente a la recepcionista y
recogió varios expedientes.
– bien, ¿que tenemos para hoy?
– pregunto abriendo los expedientes de par en par y leer entre líneas algunos
párrafos.
– Hay dos chicos que quieren…
– la recepcionista, una chica de cabello negro, no termino de formular su
enunciado cuando su jefa comenzó a hablar
– ¿otra vez? – Pregunto con
cierta molestia la rubia – ¿ya les dijiste que no admitimos a menores den edad?
– no lo son Tsunade-sama –
casi tartamudeo la pobre chica
– bien, entonces ya sabes, has
el cuestionario y pásalos a los cubículos
– Si, Tsunade-sama
En las bancas de recepción dos
jóvenes, uno rubio y otro pelinegro, miraban a todos lados y a ninguno a la vez
cuando la joven recepcionista se les acerco con dos tablillas de papeles.
– Bien chicos – hablo llamando
la atención de los jóvenes – deben llenar este cuestionario – le tendió a cada
uno una tablilla – una vez que terminen háganmelos llegar y podrán pasar a los
cubículos del fondo, cuando este hecho se les entregara el dinero… ya saben que
no es mucho ¿verdad?
– Lo sabemos, pero no importa,
es lo suficiente – contesto el rubio y volteo a ver a su amigo que ruborizado
miraba atentamente sus pies mientras la recepcionista regresaba a su puesto
– Naruto, yo no hare esto –
dijo de repente el pelinegro
– no te preocupes teme,
conmigo es más que suficiente – el rubio fijo su mirada en la lista que tenía
en la primera hoja de la tablilla
– Bien – contesto más relajado
Sasuke y dejo la tablilla que le habían dado en el asiento vacío de al lado
– oh no – la mirada del rubio
palideció
– tenemos un problema
– ¿un problema? ¿Qué problema?
– Ayer tome alcohol – dijo con
remordimiento el Uzumaki
– ¿y eso que? – pregunto con
intriga el azabache arqueando una de sus cejas
– Aquí dice que si has bebido
en menos de 24 horas no se puede donar – señalo el punto en la tablilla y la
acerco al pelinegro
– Bueno, no creo que una copa
de alcohol sea mucho problema, no lo sabrán – respondió con naturalidad el
Uchiha y le indico al rubio que llenara el cuestionario
– No fue una copa – agrego el
Uzumaki
– dos o tres da lo mismo – el
pelinegro hizo un ademan con la mano quitándole importancia al argumento de su
amigo
– Teme – la voz del rubio se
cortó por un momento – fueron unas tres botellas
– ¿estás idiota? – Grito en un
susurro el Uchiha – Bueno, ¿a quién le pregunto?, es obvio que eres idiota –
dijo dándole un zape al rubio
– no tienes que insultar teme
– se sobo la cabeza y miro con reproche a su compañero
– ¿porque lo hiciste?
– estaba nervioso por venir
hoy así que lo hice para relajarme
– ¿ahora qué haremos?
– Hazlo tú – una enorme
sonrisa zorruna se dibujó en la mirada del rubio
– ¿¡QUE!? – grito el Uchiha
levantándose de su asiento y las miradas de los presentes restantes se
dirigieron a el
– vamos, solo necesitamos
vender una muestra – lo animo su amigo dándole palmadas en el hombro para que
se calmara y volviera a sentarse
– ¿estás loco? – pregunto más
calmado el pelinegro – No lo hare
– ya estamos aquí Sasuke así
que no seas cobarde
– vine porque tu dijiste que
lo harías
– Solo será una muestra de
nada – le restó importancia al asunto el rubio
– No lo are – dijo firme el
azabache cruzando los brazos y cerrando los ojos
– vamos Sasuke, hazlo… no
pasara nada
– ¿y si termino con hijos
regados? – abrió uno de sus negros ojos y miro de reojo al Uzumaki a su lado
– vamos, ¿crees que por una
muestra embarazaras a una mujer? – pregunto el rubio con un pequeño tono de
burla hacia su amigo
– para eso son estos bancos
Naruto – dijo con obviedad el azabache
– hazlo
– no lo hare
– ¿algún problema? – apareció
de repente preguntando una bella rubia de ojos azules
– ninguno, señorita, ya nos
vamos – contesto el pelinegro mientras se levantaba de su asiento
– ¿no pasaran a los cubículos?
– un deje de tristeza fingida corrió por la voz de la rubia
– lo siento, pero mi torpe
compañero tomo alcohol ayer así que no podrá hacerlo
– ¿y usted? Estoy segura que
su genética es muy deseada – uso la voz más coqueta que pudo – es usted muy
apuesto
– Esta… – un tic corrió por la
ceja de Sasuke mientras miraba a la rubia – usted está acosándome
– Para nada – sonrió la ojiazul
– Lo hará – hablo el rubio
Uzumaki dando una palmada en la espada del pelinegro quien volteo a verlo con
molestia
– Naruto yo no dije que… – no
termino de hablar cuando la chica hablo
– síganme los cubículos están
en el fondo – dijo para después ser seguida por los dos jóvenes
– dobe no lo hare – dijo en un
susurro el pelinegro una vez llegando a la puerta con el numero 1 tallado en el
frente
– ya estamos aquí teme así que
coopera. Solo será una pequeña muestra
– está bien... – accedió
Sasuke – pero me las pagaras
– Claro teme – sonrió el rubio
y suprimió una pequeña risa que luchaba por salir
– Pase – la rubia le entrego
un frasco y abrió la puerta para que el azabache entrara al pequeño cuarto
blanco con revistas y varios videos – cuando termine búsqueme y todo habrá
acabado – la chica se retiró dejando al rubio solo
– bien, aquí esta – después de
un rato salió el azabache con el pequeño frasco en la mano
– te tardaste teme – reprocho
el rubio con molestia
– cómo quieres que me
concentre cuando no es algo que yo quiera hacer
– para mí que te estas
oxidando, hace mucho tiempo que no tienes novia – en la frente del Uchiha se
formó una enorme venita que daba a entender la molestia del pelinegro
– Utsuratonkachi – gruño entre
dientes el pelinegro para salir enseguida en búsqueda de la rubia
Después de haber dado a la
rubia el frasco esta les dio una hoja para que entregaran en recepción y les
fuera dada su paga
– Esta es la última
Tsunade-sama – una rubia de ojos azules se asomaba por la puerta de la directora
del hospital a la que le entrego un frasco de muestra
– ¿dónde está el cuestionario?
– pregunto la directora a la rubia recién llegada
– el… ¿cuestionario? – el
nerviosismo se hizo presente en la voz de la chica
– sí ya sabes que todas las
muestras se deben almacenar con su respectivo cuestionario y fotografía
– bueno… yo
– Ino – amenazo Tsunade con la
mirada mientras la ojiazul buscaba una salida a su problema
– Yo – suspiro derrotada – lo
olvide – se rindió al no encontrar otra explicación que darle a su jefa
– ¿pagaste por una muestra que
no nos servirá? – la Senju comenzaba a molestarse
– lo siento Tsunade-sama
– No nos servirá de nada
seguir discutiendo – suspiro – llama a Sakura
– La llamare enseguida – la
Yamanaka salió de la oficina en busca de Sakura
Al llegar a una puerta de
madera con la placa Haruno Sakura en el frente la abrió dándose paso directo
hacia el escritorio donde una mata rosa reposaba sobre el
– Sakura – llamo en un susurro
la rubia
–… – la pelirrosa solo se
movió ligeramente
– Sakura despierta – opto por
tomar uno de sus hombros y sacudirla levemente
La Haruno entreabrió los ojos
y levanto la cabeza aun adormilada
– ¿qué sucede? – pregunto
Sakura tallándose ambos ojos con los puños
– Tsunade-sama te llama –
contesto la Yamanaka cansadamente
– Ya voy – dicho esto la
pelirrosa volvió a recostarse sobre el escritorio y cerró los ojos nuevamente
– No deberías desvelarte tanto
– le dijo la rubia
– Estoy en exámenes finales
así que no duermo mucho por estar estudiando – se escuchó la leve voz de la
Haruno
– eres una alumna de
excelencia así que no creo que te sea necesario matarte de sueño – dijo
burlonamente la ojiazul
– Jejeje gracias cerda – la
pelirrosa se levantó de su lugar y estiro los brazos arriba para después
arreglar su bata y salir de la pequeña oficina
– De nada frentona – sonrió
Ino y la siguió
Nuevamente en la oficina de la
directora Senju
– Que sucede Tsunade-sama –
entro la pelirrosa como si nada y miro a su mentora
– Ino perdió los datos de esta
muestra – dijo sin más el ojimiel y le entrego el frasco a Sakura – así que ve
con ella y que te trate de describir lo más detalladamente al donante así
podremos hacer algo con ella
– Está bien Tsunade-sama – la
Haruno tomo la muestra
– Almacénala mientras en un
lugar distinto – le dijo la Senju al momento que la Haruno salió del lugar
– Vamos Ino – la Yamanaka
salió detrás de la Haruno siguiéndole el paso
Ambas caminaron directo a los
congeladores donde guardaban todas las muestras, la Haruno tomo una de las
etiquetas blancas que guardaba en los estantes y escribió su nombre en ella
– No será difícil describirte
al tipo – hablo de repente la Yamanaka
– ¿porque? – pregunto
incrédula la pelirrosa mirando a la Yamanaka que solo se paseaba por la
habitación
– bueno, es de esos difíciles
de olvidar – contesto con naturalidad la rubia
– Con que entonces fue por eso
que perdiste la memoria – sonrió – el chico te cautivo
– si lo hubieras visto te
aseguro que hubiera pasado lo mismo contigo – Ino le devolvió la sonrisa a su compañera
Sakura pego la etiqueta que
antes había adornado con su nombre al frasco de la muestra que le había
entregado Ino y lo introdujo en los congeladores
– Aquí estará bien, vamos a mi
oficina a que me des los datos – jalo a Ino de la manga de su bata y salió del
cuarto – ya me estoy congelando aquí
Al llegar de nueva cuenta a la
oficina de la pelirrosa, esta se sentó detrás de su escritorio mientras la
rubia tomo una de las sillas frente a este.
– y bien Sakurita – hablo la
rubia mientras se sentaba y acomodaba su cabeza entre sus manos apoyadas en el
escritorio
– ¿qué sucede? – pregunto la
pelirrosa mientras buscaba entre sus papeles algo donde anotar lo que le había
pedido su jefa
– ¿qué harás después de
graduarte?
– bueno, seguiré trabajando en
el hospital
– Vamos – casi grito la rubia
– no puedes trabajar solamente
– ¿a qué te refieres? – la
pelirrosa dejo de buscar y miro a su amiga sonriendo frente a ella
– necesitas una vida – bufo
Ino, mientras observaba a su amiga volver a su búsqueda entre todos los papeles
que sacaba de las cajoneras del escritorio
– La tengo – la pelirrosa alzo
victoriosa una hoja de papel
– en estos momentos solo sales
de casa a la escuela – continúo hablando la rubia mientras la Haruno buscaba
ahora un lapicero – de la escuela a la clínica y de la clínica a casa, eso no
es vida Sakura
– Me graduare en unos meses
así que estaré libre para entonces – la pelirrosa al fin había encontrado lo
que necesitaba – talvez me busque a alguien
– ¿cómo lee? – la rubia alzo
burlonamente una ceja
– lee solo es un amigo –
reclamo la pelirrosa
– que está muerto por ti – la
sonrisa de la rubia se hacía cada vez más grande
– No es por nada Ino, pero no
creo que sea mi tipo – se defendió Sakura ante las acusaciones de su amiga
– jajajaja bien, pero si
necesitas novio
– Quiero cuidar el hospital
que dejaron mis padres – suspiro Sakura – para ellos era su vida
– Tsunade-sama se hace cargo
bien de el
Los padres de Sakura habían
sido los dueños del Hospital Central de Konoha desde que este se fundó y
Tsunade pocos años después agrego a este la clínica de fertilidad para ayudar a
las parejas con dificultades para tener hijos propios, Sakura había perdido a
sus padres en un accidente automovilístico y a causa de esto Tsunade tomo la
dirección del hospital y de la clínica al mismo tiempo, la Haruno decidió
entonces estudiar medicina para hacerse cargo ella misma del hospital y poder
así dar orgullo a su apellido una vez más.
– Tsunade-sama me ha ayudado
mucho Ino, pero lo suyo siempre ha sido la clínica de fertilidad, recuerda que
ella nunca pudo tener hijos propios, es por eso que para ella es más importante
su clínica
– la clínica es parte del
hospital también
– Sí, pero me refiero a que no
quiero darle más problemas – Sakura al igual que Ino apoyo los brazos en la
mesa – yo me hare cargo del hospital en cuanto me gradué
– bien, pero eso no puede ser
todo
– No lo será – ambas sonrieron
y siguieron platicando por un buen rato mas
En otro lugar
Dos jóvenes salían de una
agencia de autos con mirada relajada, uno con las manos en los bolcillos y el
otro con los brazos detrás de la cabeza. Ambos suspiraron con calma mientras
subían a un hermoso convertible negro.
– Bien, con esto acaba todo –
dijo Uchiha Sasuke mientras encendía el auto
– ya terminamos nuestra
penitencia – contesto su mejor amigo, Uzumaki Naruto
– No volveré a tomar el auto
de mi padre – el auto arranco tomando su camino por una de las avenidas más
concurridas de la ciudad
– por más hermoso que este sea
– lo secundo el rubio
Después de varios minutos de
calle en calle y vuelta a vuelta, el auto de estaciono fuera de una enorme casa
color naranja del que se podía apreciar un enorme jardín con un portón blanco.
El rubio se quitó el cinturón de seguridad, tomo una mochila del asiento de
atrás y la puso en sus piernas mientras de esta sacaba un llavero.
– solo quiero olvidar todo
esto de una vez – dijo en un suspiro el Uchiha
– vamos teme – dio un codazo
al pelinegro – celebremos – la energía del rubio volvía a su cuerpo después de
días de nervios
– ¡¿estás loco?! – Grito el
Uchiha – Eso fue lo que nos llevó hacia el último problema en primer lugar
– Bien – bufo el rubio –
olvídalo entonces – dijo y bajo del auto poniéndose la mochila sobre uno de los
hombros – te veo mañana en clases
– Recuerda que hay examen
Naruto – le recordó su amigo
– lo tengo cubierto – sonrió
el Uzumaki y se adentró al enorme jardín de su casa
El azabache arranco una nueva
vez el auto y tomo camino hacia su casa.
La residencia Uchiha era una
gran mansión blanca, el pelinegro presiono uno de los botones del convertible y
el gran portón negro se abrió de par en par dejándolo pasar por un camino
adoquinado que lo llevo directo hacia la puerta principal de la mansión.
Estaciono el auto justo al frente y bajo de él entregándole las llaves a un
joven que apareció al lado, este se llevó el auto y Sasuke entro a casa.
– ¿Sasuke-chan? – se escuchó
la suave voz de una mujer
– Mamá – la joven madre del
pelinegro le sonrió cuando este volteo a verla, Uchiha Mikoto era una bella
mujer de piel blanca y cabello negro y largo, sus ojos oscuros como la noche
brillaban con gran calidez.
– Lamento lo que hizo tu padre
cielo – se disculpó la mujer y abrazo al chico
– me lo tenía merecido –
justifico el Uchiha para que su madre no se sintiera mal
– Amenazarte no es una buena
forma de castigarte hijo – la mujer parecía ahora un poco molesta, soltó el
abrazo del pelinegro y fue directo a la sala con el siguiéndole detrás
– Sé que hice mal, pero ya
todo paso – hablo una vez que vio a su madre sentarse sobre el sofá, Sasuke la
imito
– Serás un excelente
presidente para la empresa – llamo a una de las sirvientas para que les llevara
un poco de te
– ¿Itachi volvió a rechazar el
puesto? – pregunto Sasuke
La muchacha de servicio llego
con una charola con dos tazas y una tetera y la dejo sobre la pequeña mesita,
Mikoto sirvió te en ambas tazas y ofreció una a Sasuke.
– tu hermano dice que eso no
es para el – hablo una vez le dio un sorbo a la pequeña taza
– Es un idiota por rechazar
algo así – dijo Sasuke imitando a su madre
– No critiques a tu hermano –
lo regaño Mikoto –bien sabes que siempre ha tenido sus metas – dejo la taza
sobre la mesita y miro a Sasuke – al igual que tu
– lo sé, siempre lo admire
– Sasuke-chan – sonrió su
madre
– Por favor no se lo digas –
Sasuke le dedico una de esas sonrisas que solo su madre podía sacar – tengo que
ir a estudiar, mañana tengo un examen final – se levantó de su lugar y comenzó
a dirigirse hacia las escaleras
–Bien – dijo Mikoto – pero no
te duermas tarde, tienes que descansar
– No te preocupes – dijo
arrogante – los exámenes nunca me han dado problemas
– descansa hijo
– buenas noches
Un año después
– Buenas tardes – una hermosa
mujer de larga cabellera roja se acercó al área de recepción de la Clínica de
Fertilidad del Hospital General de Konoha
– buenas tardes señorita –
saludo en respuesta la recepcionista – ¿En qué podemos ayudarle?
– ¿puedo hablar directamente
con la directora de la clínica? – dijo de manera molesta la pelirroja
– Déjeme ver si está
disponible – contesto lo más educadamente que podía la pelinegra en recepción
– Que sea rápido – bufo la
pelirroja mientras tomaba uno de los formularios que había en el escritorio
La chica vestía un pantalón de
vestir azul marino y una camisa de manga larga color blanco con holanes, los
primeros botones estaban sueltos dejando ver parte del brasier negro que
llevaba puesto y unos lentes oscuros cubrían sus ojos.
Después de unos escasos
minutos Shizune volvió con la directora de la clínica siguiéndola, al llegar al
frente de la pelirroja, la pelinegra volvió a su sitio en recepción
– Mi nombre es Tsunade Senju,
directora de la clínica – saludo la rubia – ¿que se le ofrece?
– ¿podemos hablar en privado?
– pregunto la pelirroja a lo que la rubia asintió con la cabeza
– sígame
Al llegar a la oficina de dirección de la
clínica ambas entraron y Tsunade se sentó detrás del escritorio apoyando los
brazos sobre este y junto ambas manos poniendo su cabeza sobre estas, una vez
acomodada hizo una seña con la cabeza para indicar a la pelirroja tomar
asiento.
Una vez ambas frente a frente,
la pelirroja puso su bolso sobre las piernas y suspiro
– bien, mi nombre es Minazuki
Karin – dijo altaneramente y la rubia la miro con interrogación
– Supongo que de la familia Minazuki
que tanto suena en los periódicos – dijo alzando ambas cejas
– Exacto, mi familia no debe
saber que estoy aquí – Tsunade cruzo los brazos como pidiendo más información –
he decidido ser madre soltera, pero ellos se oponen
– bien, si usted es mayor de
edad yo no tengo porque decir nada al respecto
– agradezco eso
– Me parece entonces que ha
venido aquí por un tratamiento de fertilidad – la mujer asintió – ¿ya lleno el
formulario?
– Lo hice mientras su
asistente la mandaba llamar – busco en su bolso y extendió los papeles que
llevaba dentro – aquí tiene
– Bien – la rubio reviso todo
el papeleo – todo parece en orden – dijo una vez termino de leer – ya sabe las
características que desea para el donante
– Por supuesto – asintió la
pelirroja – están escritas al reverso de la página final
– Bien – leyó la pequeña lista
que había al reverso de la página – tenemos un donante que cuenta con todas las
características que usted pide
– entonces queda un último
punto que quiero pedirle – dijo la pelirroja una vez termino de hablar la rubia
– usted dirá
– quiero que la mejor de sus
médicos me atienda
– La atendería yo misma de
poder hacerlo – suspiro la médica – pero como ve, tengo mucho trabajo – la
pelirroja volteó a ver una pila de folders que se encontraba en una repisa
contigua – sin embargo, tengo a la persona indicada para llevar su tratamiento
– Bien – la rubia marco un
número en el teléfono que tenía al lado y alzo la bocina
– Ino, llama a Sakura por
favor – dijo para después colgar
Después de un minuto la puerta
se abrió dejando ver a una joven pelirrosa de ojos jade con una bata blanca
cubriendo unos jeans azules y playera rosa pálido
– ¿me mando a llamar
Tsunade-sama? – pregunto al instante de entrar
– Si Sakura, te presento a tu
nueva paciente – la ojijade arqueo una ceja – asígnale la muestra 3257
– Claro Tsunade-sama – hizo
una pequeña reverencia y miro a la pelirroja – sígame por favor señorita
Tsunade le entrego la tablilla
con las hojas del cuestionario de Karin a Sakura y enseguida la Haruno y la pelirroja
salieron de la oficina rumbo al consultorio de la pelirrosa
– Así que cabello negro, ojos
negros, tez clara, alto – Sakura revisaba los datos del formulario de la
paciente – definitivamente la muestra 3257 – dijo dejando de ojear la tablilla
– desgraciadamente no contamos con la fotografía del donante, pero le aseguro
que la descripción es totalmente confiable
– eso espero, esto definirá mi
futuro
– No se preocupe señorita –
sonrió Sakura – el tratamiento es efectivo en un 99%
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