Cuando una persona...

La vida es una escuela en la que hay que aprender leccióntras lección y cada vez son mas difíciles, duras y también son cada vez mas importantes... yo acabo de aprender una... Cuando una persona se enamora... no escoge de quien lo hace, no siempre dura lo que quieres y tambien... el amor conyeva muchas responsabilidades y a veces se debe sufrir para encontrar alguien mejor

9 nov 2015

Purificad por el fuego cap 5 (bleach)


CITA DESASTROSA

Atardecía ya en la ciudad de Karakura, eran cerca de las seis de la tarde y el cielo comenzaba a matizarse de naranja, las calles aún se veían llenas de gente de todas las edades pero los parques comenzaban a vaciarse de aquellos niños que los ocupaban, en lo alto de una colina se divisaban a dos jóvenes mujeres que bajaban por el largo camino inmersas en un pequeño silencio, habían pasado varias horas platicando en la residencia de los Kurosaki sobre la vida de las gemelas en los últimos seis años y al ir atardeciendo la joven Uzumaki debía regresar a donde se estaba hospedando después de su pequeño accidente inter-dimensional, ambas iban en silencio total hasta que una de ellas hablo.
– Gracias por acompañarme de regreso a la tienda del sombrerero loco – dijo por fin una de las chicas, de cabellos rojos y ojos azules – comenzaba a pensar que regresaría sola y bueno, al no saber el camino terminaría perdiéndome – rio de forma nerviosa llevando una de sus manos tras su nuca
– no puedo creer que salieras de allí sin saber cómo regresar – contesto su acompañante, una bella joven de cabellos negros y ojos de igual color – sí que eres despistada – menciono, a lo que su acompañante solo frunció el ceño.
– Pues veras… – dijo volviendo a poner ambos brazos a los lados – Salí tan deprisa que la verdad no pensé en eso
Ambas siguieron su camino nuevamente en completo silencio, por un momento la pelinegra se perdió en el matiz del atardecer sobre aquella colina.
– ¿sucede algo Karin? – pregunto la Uzumaki al ver la mirada perdida de su acompañante
– No es nada, solo… – hizo una pausa y suspiro – recordé algo, no importa
Una voz saco a ambas de aquella pequeña conversación cuando el nombre de la pelirroja provino desde arriba.

– ¡Hikari!
– ¿Toshiro? – pregunto asombrada la pelirroja cuando vio caer de un árbol cercano y de un salto a un joven de cabello blanco y hermosos ojos turquesa (cabe decir que Toshiro iba en su gigai)
– ¡llevamos horas buscándote! – Dijo un tanto agitado – ¿dónde demonios estabas?
– ¿llevamos? – fue lo único que respondió
– Por fin te encontramos – se escuchó otra voz cayendo al lado del albino
– ¡Takeshi! – Nuevamente se sorprendió la pelirroja, dando un pequeño salto al ver a su pareja presente un joven de cabellos negros alborotados y ojos ónix –  te dije que no le dijeras nada – le dijo un momento después en forma de reproche
– ¿decirme que? – pregunto el albino
– Tuve que decirle que habías salido a dar una vuelta – dijo apresuradamente el azabache – el pregunto por ti cuando se dio cuenta de que habías dejado la tienda – completo el joven
– Ya – contesto la Uzumaki una vez comprendió la mentira que le había dicho el pelinegro al albino – no debí salir tan de repente
– Como vimos que no regresabas pensé que ya te habías perdido – dijo de manera seria el joven capitán – así que salimos a buscarte
– Pues ya ven que no estoy en problemas – dijo de manera un poco arrogante la pelirroja –  encontré a una amiga que estuvo dispuesta a acompañarme de regreso – señalo con la mirada a la Kurosaki que se había quedado observando la conversación aun al lado de la pelirroja
El capitán Hitsugaya entro en cuenta de la compañía que tenían y solo atino a observar a la pelinegra de pies a cabeza como queriendo grabar en su memoria cada detalle de la joven que tenía al frente, cuando se percató de la mirada que esta le dirigía solo pudo suspirar
– Kurosaki – quiso llamarla por su nombre pero no sabía si sería apropiado debido a los términos en los que se había llevado la última conversación que habían tenido
– Hitsugaya – fue lo que contesto la pelinegra igualmente de manera seria y un tanto molesta
– Vaya forma de saludar – dijo de manera irónica Takeshi – apenas nos conocemos
– Se refiere a Toshiro – le respondió en un murmullo la Uzumaki a su compañero a lo que él solo la miro
– Ya – asintió con la cabeza – por eso no nos gusta llamarnos por el apellido
– Bueno al parecer ya tienes a alguien más que te acompañe Hikari – hablo nuevamente la pelinegra dando media vuelta – así que es mejor que me despida
– Espera Karin – la detuvo Hikari y la Kurosaki volvió a dar media vuelta
– ¿qué sucede? – pregunto con una ceja en alto
– Creo que es mejor que arregles las cosas con Toshiro – le dijo seriamente la Uzumaki – tienen mucho de qué hablar
– yo no tengo nada que arreglar con el – dijo con el ceño fruncido la Kurosaki y miro a los ojos al Hitsugaya albino
– ¿enserio? – le pregunto Hikari haciendo que la mirara a ella – yo creo que si tienen que hablar
– a menos que tú quieras decir algo – la reto cruzando los brazos a lo que Hikari solo cerro los ojos y dio un suspiro
– Ya te había aclarado mi punto de vista sobre nuestra conversación – dijo aun con la mirada baja y los ojos cerrados – es necesario que tú lo hagas – nuevamente la miro
– En ese caso yo no tengo nada más que agregar – sentencio la Kurosaki
– claro que tienes – dijo ya un poco molesta la Uzumaki y tomo del brazo a Takeshi –  vámonos Takeshi
– Pero esto podría ponerse bueno – replico el pelinegro
– Dije vámonos, ellos tienen cosas que hablar – dicho esto último ambos salieron de un salto de allí
– Está bien – se escuchó la voz resignada del acompañante de la Uzumaki
– te mostrare una heladería que vi de paso… tengo ganas de un helado de chocolate
En aquella colina solo quedaron dos de los cuatro jóvenes, ambos se miraban a los ojos inmersos en un incómodo silencio, se miraron a los ojos, negro vs turquesa pero ambos reflejaban un sentimiento diferente, por alguna razón los ojos del joven capitán reflejaban tristeza y dolor y los de la Kurosaki un profundo resentimiento y enojo
Pasaron un par de segundos hasta que el joven albino decidió hablar esperando que esa chica al frente de él no se decidiera por golpearlo o escapar, él ya había escapado demasiado tiempo y ahora quería hablar con ella y arreglar la amistada perdida que había dejado atrás hace ya seis largos años pero… no sabía si su amistad sería suficiente, el aun quería algo mas
– ¿entonces? – hablo temeroso el Hitsugaya pero aun mostrando esa cara inmutable de seriedad
– Yo ya me iba – dijo dando media vuelta la Kurosaki pero algo la detuvo, una mano sujetaba su brazo
– ¿veo que has mejorado? – escucho tras de sí la pelinegra, el albino había hablado nuevamente pero ella no entendía que iba su pregunta
– ¿sobre qué? – seguía siendo sostenida por el albino, así que decidió girar nuevamente y verlo de frente
– no puedo percibir tu reiatsu
– Aun llevo la flor de Hyorinmaru – dijo agachando la mirada
– Pero las flores que te di son pendientes – dijo dando un vistazo a la chica – y no veo que los traigas puestos
– ¿está aquí? – Dijo sacando una pequeña cadena de entre el abrigo que llevaba puesto – ¿lo ves?
– ¿qué paso con el otro? – pregunto Toshiro al solo ver uno de los pendientes convertido en dije
– Lo lamento pero… – tartamudeo un poco la Kurosaki – lo perdí hace ya varios años
– No te preocupes por eso – dijo soltándole el brazo
– Pedí la ayuda de Urahara para buscarlo – trato de justificarse la pelinegra  – pero no dio resultado
– ya veo
– aun así uno solo me ha servido bien
– ¿podemos caminar un rato? – pregunto el alvino volteando la mirada al atardecer que se veía sobre la colina
– tengo que regresar, Yuzu me está esperando
– Solo será unos minutos – volteo a verla y la chica de nueva cuenta se perdió en esos ojos turquesa que había olvidado cuanto amaba
– Está bien – no pudo negarse
Ambos caminaron hasta llegar a lo más alto de la colina, donde se vieron por primera vez hace ya tantos ayeres, una vez allí el albino se recargo sobre la barandilla y quedo mirando el cielo pintado de naranja y rojo
– escuche que tu padre se ira mañana a la sociedad de almas – hablo sin mirar a la chica quien también se había recargado a un lado de el
– sí, ya lleva tiempo planeando esto
– ¿se quedaran solas ustedes dos? – Pregunto el joven capitán – ¿no es peligroso?
– sí solo seremos Yuzu y yo – respondió la pelinegra – pero papa nos visitara cada semana así que no hay tanto problema
– ¿porque no mejor ir ustedes a la sociedad también? – esa era la pregunto que rondaba en su cabeza desde que Matsumoto le informo que se habían negado a ir
– ¿tenemos cosas que nos atan aquí?
– Claro, como Voralberna – no pudo callar el comentario lleno de un poco o mucha molestia
– ¿qué tiene que ver Yukio en todo esto? – pregunto sin entender la joven Kurosaki, el comentario del albino le había sacado de lugar
– Él no podría ir a la sociedad de almas – el Hitsugaya se incorporó y miro a la Kurosaki –  ¿es por eso que te quedas no?
– Tengo mis razones y eso a ti no te importa Hitsugaya – Karin ya se había molestado, y tan bien que ya la llevaban
– se lo cercanos que son – dijo con molestia Toshiro
– pues no tienes la menor idea de lo que hablas – frunció el ceño la azabache – y de eso estoy segura
– Matsumoto me ha dicho que incluso son compañeros en concursos de juego – bien, ya la estaba provocando, el Hitsugaya cruzo los brazos y la miro directo a los ojos
– Yukio es la persona con más experiencia en videojuegos así que es lógico que lo eligiera como compañero en algo así
– ¿tienes una relación con él? – directo al punto, era lo que quería saber
– la tuviera o no, no es de tu incumbencia… – fue lo único que respondió la Kurosaki y después de unos segundo agrego – a todo esto, ¿me has estado investigando?
– por supuesto que no –  negó Toshiro
– ¿entonces porque estas interrogándome?
– Es mi deber como capitán del Gotei 13 monitorear a personas con un alto nivel de reiatsu como tú – fue lo único que atino a decir
– pensé que el problema de mi reiatsu había quedado resuelto hace ya seis años– bueno, eso complicaba las cosas
– Aun así se lleva un seguimiento – cerro los ojos tratando de evitar la mirada acusadora de la Kurosaki
– ¿y mis relaciones personales son parte de ese seguimiento?
– Yo... yo… – se le acabaron los argumentos a Toshiro
– Lo supuse… – sonrió victoriosa la pelinegra – solo te gusta sacarme de quicio Hitsugaya – la Kurosaki paso a un lado del albino dispuesta a irse pero un grito hizo que parara en seco
– ¡te prohíbo que lo veas! – el albino se percató de lo que había gritado y volteo a ver a la Kurosaki que en esos momentos estaba parada tras de el
– ¿acaso escuche bien? – Pregunto la Kurosaki con una sonrisa burlona pero el joven Hitsugaya aún tenía la mirada seria que le caracterizaba – ¿Me estas prohibiendo ver a alguien? Dime que argumentos tienes para hacerlo
– Voralberna es un antiguo enemigo de la sociedad de almas que atento contra la seguridad de esta… – se explicó el capitán de la décima – serás catalogada como enemigo si sigues frecuentándolo
– No me hagas reír enano… – sonrió aún más la Kurosaki – Yukio FUE un enemigo de la sociedad de almas más te recuerdo que también ayudo en la guerra contra el Vandenreich así que ahora es un aliado
– ¡no me llames enano! – Grito Toshiro ante el insulto de la pelinegra – Ahora soy más alto que tú, así que en dado caso tú eres la enana
– Pues que sea una enana no le molesta a Yukio –   lo provoco la pelinegra – para nada en absoluto, es más… a él le gusta que su novia sea de baja estatura
– ¿Su novia?—un tic se formó en la mirada del Hitsugaya y por un momento quedo en shock
– ¿algún problema con eso E-NA-NO? – al ver el estado del Hitsugaya Karin dio media vuelta y continuo su camino de vuelta a casa dejando a un todavía shockeado Toshiro en la colina que alguna vez presencio su primera platica.
– KUROSAKI!!! – fue el grito que se escuchó retumbar en casi toda Karakura una vez que el joven capitán de la décima salió de pequeño coma
Mientras tanto a unas cuadras de la ubicación actual de Hitsugaya Toshiro, en una heladería dos jóvenes degustaban dos conos de helado.
– ¿cómo crees que les haya ido en su cita? – pregunto un joven pelinegro a su pelirroja acompañante
– No creo que eso pueda llamarse cita – respondió la chica – prácticamente los obligamos a estar juntos
– ¿escuchaste eso? – Se preguntó Takeshi – es el grito de un frustrado capitán
– creo que no salió bien entonces – suspiro la Uzumaki – no le dijo nada, solo lo hizo enojar
– será mejor que regresemos
– Nos vamos – se escuchó una voz – tienes mucho que decirme
– ¿Toshiro, de donde saliste? – pregunto horrorizada la joven pelirroja
– Andando Uzumaki – dijo Toshiro comenzando a caminar – y será mejor que me cuentes todo lo que sabes
Unos minutos después en la casa Kurosaki
La puerta de entrada retumbo cuando una molesta y fuerte mano la azoto cerrándola de un golpe después de que una furiosa pelinegra cruzara el umbral de la residencia Kurosaki, esta llevaba las manos cerradas en puño a cada lado y murmuraba insultos poco entendibles al oído humano.
– Es definitivamente un idiota – fue lo único entendible que se pudo escuchar de los labios de la pelinegra
– Karin-chan ya regresaste – se escuchó la voz de su hermana provenir de la sala de estar – tardaste menos de lo que pensé – la joven castaña está sentada en el sofá con un tazón de palomitas en las piernas acompañada de un rubio, al parecer estaba viendo una película
– Hubo un molesto problemita – dijo entre dientes y con obvia molestia la recién llegada.
– ¿te encontraste con Hitsugaya cierto? – hablo por primera vez el rubio sentado al lado de Yuzu, con mirada seria y mirando directo a la pelinegra – era de saber que tarde o temprano de lo toparías de frente
– ¿Yukio? – la pelinegra apenas entraba en cuenta de la presencia extra en el lugar y lo miro un poco sorprendida
– llego poco después de que te fuiste – contesto la castaña
– ¿qué haces aquí? – seguía, por alguna razón, sin entender la presencia del rubio, el encontrarse con el que alguna vez había sido su mejor amigo y talvez algo más la había dejado muy despistada
– Es normal que me veas seguido por estos lugares – dijo sin inmutarse y con toda tranquilidad el muchacho – después de todo soy el novio de tu hermana, ¿lo olvidaste? – en ese momento Karin pareció volver a la realidad, talvez por un momento ella misma se había creído lo que le grito en su momento al Hitsugaya
– Lo siento, es solo que estoy un poco despistada – se disculpó la Kurosaki y siguió caminando hacia las escaleras pero la voz de su hermana la detuvo una vez más.
– ¿estás bien Karin-chan? – la castaña dejo a un lado el tazón de palomitas y se levantó dispuesta a ir a donde su hermana
– Lo estaré – la pelinegra hizo un ademan con la mano para que Yuzu se quedara dónde estaba y le sonrió – no te preocupes Yuzu
– Claro – la gemela le devolvió la sonrisa y retomo su lugar en el sofá mientras el rubio a su lado la abrazaba con un brazo
– no los molestare más, estaré en mi habitación – y así desapareció la pelinegra por las escaleras
– no te preocupes ella estará bien – hablo el rubio al ver que su novia no apartaba la vista de las escaleras, cuando esta volteo a verlo el deposito un beso en su frente y la castaña pareció tranquilizarse ante el acto – es tu hermana después de todo
Mientras tanto llegando a la tienda de Urahara un grupo de tres personas discutía en voz alta.
– Pensé que te había quedado claro que yo no te diré nada – gritaba efusivamente una pelirroja mujer mientras entraba a la residencia del sombrerero
– Claro que lo harás porque te lo estoy ordenando – tras de ella llegaba el albino capitán del décimo escuadrón con varias venitas adornando su frente
– ¡vete a darle órdenes a alguien más! – contesto desde dentro la Uzumaki y por ultimo entro el Hitsugaya azabache entre suspiros cansinos
– Uzumaki, es de vital importancia que me digas todo lo que sabes – le dijo el capitán y se plantó frente a la pelirroja
– claro, morirás de celos si no lo hago ¿cierto? – contesto ella con una sonrisa burlona en la cara
– ¡no estoy celoso!
– ok te diré todo lo que se – pareció rendirse
– Bien – el albino embozo una media sonrisa victoriosa que desapareció segundos después ante la frase de la pelirroja
– cuando aceptes que sientes algo por ella
– Uzumaki – hablo un poco más calmado el Hitsugaya – fue lo mejor – la pelirroja no entendía de que hablaba el albino – lo hice por su bien, por el de ambos

–... – suspiro la chica – te contare todo lo que pueda

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