CITA
DESASTROSA
Atardecía ya en la ciudad de
Karakura, eran cerca de las seis de la tarde y el cielo comenzaba a matizarse
de naranja, las calles aún se veían llenas de gente de todas las edades pero
los parques comenzaban a vaciarse de aquellos niños que los ocupaban, en lo
alto de una colina se divisaban a dos jóvenes mujeres que bajaban por el largo
camino inmersas en un pequeño silencio, habían pasado varias horas platicando
en la residencia de los Kurosaki sobre la vida de las gemelas en los últimos
seis años y al ir atardeciendo la joven Uzumaki debía regresar a donde se
estaba hospedando después de su pequeño accidente inter-dimensional, ambas iban
en silencio total hasta que una de ellas hablo.
– Gracias por acompañarme de
regreso a la tienda del sombrerero loco – dijo por fin una de las chicas, de
cabellos rojos y ojos azules – comenzaba a pensar que regresaría sola y bueno,
al no saber el camino terminaría perdiéndome – rio de forma nerviosa llevando
una de sus manos tras su nuca
– no puedo creer que salieras
de allí sin saber cómo regresar – contesto su acompañante, una bella joven de
cabellos negros y ojos de igual color – sí que eres despistada – menciono, a lo
que su acompañante solo frunció el ceño.
– Pues veras… – dijo volviendo
a poner ambos brazos a los lados – Salí tan deprisa que la verdad no pensé en
eso
Ambas siguieron su camino
nuevamente en completo silencio, por un momento la pelinegra se perdió en el
matiz del atardecer sobre aquella colina.
– ¿sucede algo Karin? –
pregunto la Uzumaki al ver la mirada perdida de su acompañante
– No es nada, solo… – hizo una
pausa y suspiro – recordé algo, no importa
Una voz saco a ambas de
aquella pequeña conversación cuando el nombre de la pelirroja provino desde
arriba.
– ¡Hikari!
– ¿Toshiro? – pregunto
asombrada la pelirroja cuando vio caer de un árbol cercano y de un salto a un
joven de cabello blanco y hermosos ojos turquesa (cabe decir que Toshiro iba en
su gigai)
– ¡llevamos horas buscándote!
– Dijo un tanto agitado – ¿dónde demonios estabas?
– ¿llevamos? – fue lo único
que respondió
– Por fin te encontramos – se
escuchó otra voz cayendo al lado del albino
– ¡Takeshi! – Nuevamente se
sorprendió la pelirroja, dando un pequeño salto al ver a su pareja presente un
joven de cabellos negros alborotados y ojos ónix – te dije que no le dijeras nada – le dijo un
momento después en forma de reproche
– ¿decirme que? – pregunto el
albino
– Tuve que decirle que habías
salido a dar una vuelta – dijo apresuradamente el azabache – el pregunto por ti
cuando se dio cuenta de que habías dejado la tienda – completo el joven
– Ya – contesto la Uzumaki una
vez comprendió la mentira que le había dicho el pelinegro al albino – no debí
salir tan de repente
– Como vimos que no regresabas
pensé que ya te habías perdido – dijo de manera seria el joven capitán – así
que salimos a buscarte
– Pues ya ven que no estoy en
problemas – dijo de manera un poco arrogante la pelirroja – encontré a una amiga que estuvo dispuesta a
acompañarme de regreso – señalo con la mirada a la Kurosaki que se había
quedado observando la conversación aun al lado de la pelirroja
El capitán Hitsugaya entro en
cuenta de la compañía que tenían y solo atino a observar a la pelinegra de pies
a cabeza como queriendo grabar en su memoria cada detalle de la joven que tenía
al frente, cuando se percató de la mirada que esta le dirigía solo pudo
suspirar
– Kurosaki – quiso llamarla
por su nombre pero no sabía si sería apropiado debido a los términos en los que
se había llevado la última conversación que habían tenido
– Hitsugaya – fue lo que
contesto la pelinegra igualmente de manera seria y un tanto molesta
– Vaya forma de saludar – dijo
de manera irónica Takeshi – apenas nos conocemos
– Se refiere a Toshiro – le
respondió en un murmullo la Uzumaki a su compañero a lo que él solo la miro
– Ya – asintió con la cabeza –
por eso no nos gusta llamarnos por el apellido
– Bueno al parecer ya tienes a
alguien más que te acompañe Hikari – hablo nuevamente la pelinegra dando media
vuelta – así que es mejor que me despida
– Espera Karin – la detuvo
Hikari y la Kurosaki volvió a dar media vuelta
– ¿qué sucede? – pregunto con
una ceja en alto
– Creo que es mejor que
arregles las cosas con Toshiro – le dijo seriamente la Uzumaki – tienen mucho
de qué hablar
– yo no tengo nada que
arreglar con el – dijo con el ceño fruncido la Kurosaki y miro a los ojos al
Hitsugaya albino
– ¿enserio? – le pregunto
Hikari haciendo que la mirara a ella – yo creo que si tienen que hablar
– a menos que tú quieras decir
algo – la reto cruzando los brazos a lo que Hikari solo cerro los ojos y dio un
suspiro
– Ya te había aclarado mi
punto de vista sobre nuestra conversación – dijo aun con la mirada baja y los
ojos cerrados – es necesario que tú lo hagas – nuevamente la miro
– En ese caso yo no tengo nada
más que agregar – sentencio la Kurosaki
– claro que tienes – dijo ya
un poco molesta la Uzumaki y tomo del brazo a Takeshi – vámonos Takeshi
– Pero esto podría ponerse
bueno – replico el pelinegro
– Dije vámonos, ellos tienen
cosas que hablar – dicho esto último ambos salieron de un salto de allí
– Está bien – se escuchó la
voz resignada del acompañante de la Uzumaki
– te mostrare una heladería
que vi de paso… tengo ganas de un helado de chocolate
En aquella colina solo
quedaron dos de los cuatro jóvenes, ambos se miraban a los ojos inmersos en un
incómodo silencio, se miraron a los ojos, negro vs turquesa pero ambos
reflejaban un sentimiento diferente, por alguna razón los ojos del joven
capitán reflejaban tristeza y dolor y los de la Kurosaki un profundo
resentimiento y enojo
Pasaron un par de segundos
hasta que el joven albino decidió hablar esperando que esa chica al frente de
él no se decidiera por golpearlo o escapar, él ya había escapado demasiado
tiempo y ahora quería hablar con ella y arreglar la amistada perdida que había
dejado atrás hace ya seis largos años pero… no sabía si su amistad sería suficiente,
el aun quería algo mas
– ¿entonces? – hablo temeroso
el Hitsugaya pero aun mostrando esa cara inmutable de seriedad
– Yo ya me iba – dijo dando
media vuelta la Kurosaki pero algo la detuvo, una mano sujetaba su brazo
– ¿veo que has mejorado? –
escucho tras de sí la pelinegra, el albino había hablado nuevamente pero ella
no entendía que iba su pregunta
– ¿sobre qué? – seguía siendo
sostenida por el albino, así que decidió girar nuevamente y verlo de frente
– no puedo percibir tu reiatsu
– Aun llevo la flor de
Hyorinmaru – dijo agachando la mirada
– Pero las flores que te di son
pendientes – dijo dando un vistazo a la chica – y no veo que los traigas
puestos
– ¿está aquí? – Dijo sacando
una pequeña cadena de entre el abrigo que llevaba puesto – ¿lo ves?
– ¿qué paso con el otro? –
pregunto Toshiro al solo ver uno de los pendientes convertido en dije
– Lo lamento pero… –
tartamudeo un poco la Kurosaki – lo perdí hace ya varios años
– No te preocupes por eso –
dijo soltándole el brazo
– Pedí la ayuda de Urahara
para buscarlo – trato de justificarse la pelinegra – pero no dio resultado
– ya veo
– aun así uno solo me ha
servido bien
– ¿podemos caminar un rato? –
pregunto el alvino volteando la mirada al atardecer que se veía sobre la colina
– tengo que regresar, Yuzu me está
esperando
– Solo será unos minutos –
volteo a verla y la chica de nueva cuenta se perdió en esos ojos turquesa que
había olvidado cuanto amaba
– Está bien – no pudo negarse
Ambos caminaron hasta llegar a
lo más alto de la colina, donde se vieron por primera vez hace ya tantos
ayeres, una vez allí el albino se recargo sobre la barandilla y quedo mirando
el cielo pintado de naranja y rojo
– escuche que tu padre se ira
mañana a la sociedad de almas – hablo sin mirar a la chica quien también se
había recargado a un lado de el
– sí, ya lleva tiempo
planeando esto
– ¿se quedaran solas ustedes
dos? – Pregunto el joven capitán – ¿no es peligroso?
– sí solo seremos Yuzu y yo –
respondió la pelinegra – pero papa nos visitara cada semana así que no hay
tanto problema
– ¿porque no mejor ir ustedes
a la sociedad también? – esa era la pregunto que rondaba en su cabeza desde que
Matsumoto le informo que se habían negado a ir
– ¿tenemos cosas que nos atan
aquí?
– Claro, como Voralberna – no
pudo callar el comentario lleno de un poco o mucha molestia
– ¿qué tiene que ver Yukio en
todo esto? – pregunto sin entender la joven Kurosaki, el comentario del albino
le había sacado de lugar
– Él no podría ir a la
sociedad de almas – el Hitsugaya se incorporó y miro a la Kurosaki – ¿es por eso que te quedas no?
– Tengo mis razones y eso a ti
no te importa Hitsugaya – Karin ya se había molestado, y tan bien que ya la
llevaban
– se lo cercanos que son –
dijo con molestia Toshiro
– pues no tienes la menor idea
de lo que hablas – frunció el ceño la azabache – y de eso estoy segura
– Matsumoto me ha dicho que
incluso son compañeros en concursos de juego – bien, ya la estaba provocando,
el Hitsugaya cruzo los brazos y la miro directo a los ojos
– Yukio es la persona con más
experiencia en videojuegos así que es lógico que lo eligiera como compañero en
algo así
– ¿tienes una relación con él?
– directo al punto, era lo que quería saber
– la tuviera o no, no es de tu
incumbencia… – fue lo único que respondió la Kurosaki y después de unos segundo
agrego – a todo esto, ¿me has estado investigando?
– por supuesto que no – negó Toshiro
– ¿entonces porque estas
interrogándome?
– Es mi deber como capitán del
Gotei 13 monitorear a personas con un alto nivel de reiatsu como tú – fue lo
único que atino a decir
– pensé que el problema de mi
reiatsu había quedado resuelto hace ya seis años– bueno, eso complicaba las
cosas
– Aun así se lleva un
seguimiento – cerro los ojos tratando de evitar la mirada acusadora de la
Kurosaki
– ¿y mis relaciones personales
son parte de ese seguimiento?
– Yo... yo… – se le acabaron
los argumentos a Toshiro
– Lo supuse… – sonrió
victoriosa la pelinegra – solo te gusta sacarme de quicio Hitsugaya – la
Kurosaki paso a un lado del albino dispuesta a irse pero un grito hizo que
parara en seco
– ¡te prohíbo que lo veas! –
el albino se percató de lo que había gritado y volteo a ver a la Kurosaki que
en esos momentos estaba parada tras de el
– ¿acaso escuche bien? –
Pregunto la Kurosaki con una sonrisa burlona pero el joven Hitsugaya aún tenía
la mirada seria que le caracterizaba – ¿Me estas prohibiendo ver a alguien?
Dime que argumentos tienes para hacerlo
– Voralberna es un antiguo
enemigo de la sociedad de almas que atento contra la seguridad de esta… – se
explicó el capitán de la décima – serás catalogada como enemigo si sigues
frecuentándolo
– No me hagas reír enano… –
sonrió aún más la Kurosaki – Yukio FUE un enemigo de la sociedad de almas más
te recuerdo que también ayudo en la guerra contra el Vandenreich así que ahora
es un aliado
– ¡no me llames enano! – Grito
Toshiro ante el insulto de la pelinegra – Ahora soy más alto que tú, así que en
dado caso tú eres la enana
– Pues que sea una enana no le
molesta a Yukio – lo provoco la
pelinegra – para nada en absoluto, es más… a él le gusta que su novia sea de
baja estatura
– ¿Su novia?—un tic se formó
en la mirada del Hitsugaya y por un momento quedo en shock
– ¿algún problema con eso
E-NA-NO? – al ver el estado del Hitsugaya Karin dio media vuelta y continuo su
camino de vuelta a casa dejando a un todavía shockeado Toshiro en la colina que
alguna vez presencio su primera platica.
– KUROSAKI!!! – fue el grito
que se escuchó retumbar en casi toda Karakura una vez que el joven capitán de
la décima salió de pequeño coma
Mientras tanto a unas cuadras
de la ubicación actual de Hitsugaya Toshiro, en una heladería dos jóvenes
degustaban dos conos de helado.
– ¿cómo crees que les haya ido
en su cita? – pregunto un joven pelinegro a su pelirroja acompañante
– No creo que eso pueda
llamarse cita – respondió la chica – prácticamente los obligamos a estar juntos
– ¿escuchaste eso? – Se
preguntó Takeshi – es el grito de un frustrado capitán
– creo que no salió bien
entonces – suspiro la Uzumaki – no le dijo nada, solo lo hizo enojar
– será mejor que regresemos
– Nos vamos – se escuchó una
voz – tienes mucho que decirme
– ¿Toshiro, de donde saliste?
– pregunto horrorizada la joven pelirroja
– Andando Uzumaki – dijo
Toshiro comenzando a caminar – y será mejor que me cuentes todo lo que sabes
Unos minutos después en la casa
Kurosaki
La puerta de entrada retumbo
cuando una molesta y fuerte mano la azoto cerrándola de un golpe después de que
una furiosa pelinegra cruzara el umbral de la residencia Kurosaki, esta llevaba
las manos cerradas en puño a cada lado y murmuraba insultos poco entendibles al
oído humano.
– Es definitivamente un idiota
– fue lo único entendible que se pudo escuchar de los labios de la pelinegra
– Karin-chan ya regresaste –
se escuchó la voz de su hermana provenir de la sala de estar – tardaste menos
de lo que pensé – la joven castaña está sentada en el sofá con un tazón de
palomitas en las piernas acompañada de un rubio, al parecer estaba viendo una
película
– Hubo un molesto problemita –
dijo entre dientes y con obvia molestia la recién llegada.
– ¿te encontraste con
Hitsugaya cierto? – hablo por primera vez el rubio sentado al lado de Yuzu, con
mirada seria y mirando directo a la pelinegra – era de saber que tarde o
temprano de lo toparías de frente
– ¿Yukio? – la pelinegra
apenas entraba en cuenta de la presencia extra en el lugar y lo miro un poco
sorprendida
– llego poco después de que te
fuiste – contesto la castaña
– ¿qué haces aquí? – seguía,
por alguna razón, sin entender la presencia del rubio, el encontrarse con el
que alguna vez había sido su mejor amigo y talvez algo más la había dejado muy
despistada
– Es normal que me veas
seguido por estos lugares – dijo sin inmutarse y con toda tranquilidad el
muchacho – después de todo soy el novio de tu hermana, ¿lo olvidaste? – en ese
momento Karin pareció volver a la realidad, talvez por un momento ella misma se
había creído lo que le grito en su momento al Hitsugaya
– Lo siento, es solo que estoy
un poco despistada – se disculpó la Kurosaki y siguió caminando hacia las
escaleras pero la voz de su hermana la detuvo una vez más.
– ¿estás bien Karin-chan? – la
castaña dejo a un lado el tazón de palomitas y se levantó dispuesta a ir a
donde su hermana
– Lo estaré – la pelinegra
hizo un ademan con la mano para que Yuzu se quedara dónde estaba y le sonrió –
no te preocupes Yuzu
– Claro – la gemela le
devolvió la sonrisa y retomo su lugar en el sofá mientras el rubio a su lado la
abrazaba con un brazo
– no los molestare más, estaré
en mi habitación – y así desapareció la pelinegra por las escaleras
– no te preocupes ella estará
bien – hablo el rubio al ver que su novia no apartaba la vista de las
escaleras, cuando esta volteo a verlo el deposito un beso en su frente y la
castaña pareció tranquilizarse ante el acto – es tu hermana después de todo
Mientras tanto llegando a la
tienda de Urahara un grupo de tres personas discutía en voz alta.
– Pensé que te había quedado
claro que yo no te diré nada – gritaba efusivamente una pelirroja mujer
mientras entraba a la residencia del sombrerero
– Claro que lo harás porque te
lo estoy ordenando – tras de ella llegaba el albino capitán del décimo
escuadrón con varias venitas adornando su frente
– ¡vete a darle órdenes a
alguien más! – contesto desde dentro la Uzumaki y por ultimo entro el Hitsugaya
azabache entre suspiros cansinos
– Uzumaki, es de vital
importancia que me digas todo lo que sabes – le dijo el capitán y se plantó
frente a la pelirroja
– claro, morirás de celos si
no lo hago ¿cierto? – contesto ella con una sonrisa burlona en la cara
– ¡no estoy celoso!
– ok te diré todo lo que se –
pareció rendirse
– Bien – el albino embozo una
media sonrisa victoriosa que desapareció segundos después ante la frase de la
pelirroja
– cuando aceptes que sientes
algo por ella
– Uzumaki – hablo un poco más
calmado el Hitsugaya – fue lo mejor – la pelirroja no entendía de que hablaba
el albino – lo hice por su bien, por el de ambos
–... – suspiro la chica – te
contare todo lo que pueda
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