LA VERDAD
Pip-pip-pip-pip-pip comenzó a sonar el celular de Hitsugaya Toshiro, quien aún se encontraba recostado sobre el tejado de la tienda del sombrerero loco, sus brazos estaban debajo de su cabeza sosteniéndola un poco mientras miraba las estrellas en lo alto del cielo.
– ¿Qué sucede? – Miro el teléfono y levanto la tapita de este – ¿un hollow? – Volteo a ambos lados esperando sentir el reiatsu del dichoso monstruo – no siento ningún reiatsu, daré un vistazo de igual modo – se levantó y sacudió sus ropas para después salir de un salto rumbo al lugar que marcaba el aparato
Una vez llego a su destino diviso a un hombre de mediana estatura con la piel blanca como la nieve y vestido del mismo color, con una túnica que lo cubría de pies hasta el cuello de la cual solo sobresalían unas botas negras, sobre la cabeza portaba un pedazo de lo que alguna vez había sido la máscara de un hollow en forma de serpiente
– ¡Es un arrancar! – Dijo para si el capitán – como llego un arrancar hasta aquí – se cuestionaba viendo al arrancar destruyendo todo a su paso mientras las personas salían de sus casas pensando que un terrible sismo azotaba la ciudad.
– Taicho, me llego la alerta – llego la teniente de la décima, una mujer de figura voluptuosa – ¿todo está bien taicho? – Pregunto al albino pero no obtuvo respuesta de él así que volteo a ver lo que miraba su capitán – ¡¿Qué-que es eso?!
– Un arrancar – respondió serio el Hitsugaya a su teniente que volteo a verlo sorprendida mientras este no apartaba la vista de la figura frente a el
– Pensé que ya habíamos hecho un trato con ellos – dijo la rubia – ellos se quedarían en hueco mundo, no necesitan venir a Karakura
– No es normal – hablo el albino ignorando lo que su teniente había dicho – los arrancar son seres consientes, pero este… – hizo una pausa mientras seguía observando el comportamiento del arrancar – está devastando todo a su paso como un hollow común en busca de almas para comerse
– Parece como si estuviera siendo controlado por algo – la teniente hablo mientras analizaba la situación al igual que su capitán
– No importa – dijo Toshiro desenvainando su katana y frunciendo más el ceño, si es que esto era posible – tenemos que pararlo… – diciendo esto empuño su zanpakuto con ambas manos – Sōten ni zase ¡Hyorinmaru! – grito el capitán mientras se lanzaba al ataque del arrancar quien igualmente desenvaino su zanpakuto para defenderse
– Unare ¡Haineko! – grito Matsumoto y salió a la ayuda del Hitsugaya en batalla
Mientras tanto en la tienda de Urahara todos dormían cuando un fuerte temblor se hizo presente en toda la ciudad, despertando a todos
– ¿Qué fue eso? – despertó Takeshi de un salto al sentir el sismo volteo a ambos lados y vio a su compañera sentada sobre el futon con cara somnolienta.
– Parece que alguien está teniendo una buena pelea – Hikari se restregaba los ojos del cansancio y después los estiraba tratando de despertar completamente cuando de repente de abrazo a las piernas y comenzó a temblar mientras escondía su cabeza entre las rodillas
– Hikari, ¿estás bien? – le pregunto su compañero al ver su estado, se acercó a ella y se arrodillo quedando a la misma altura mientras posaba su mano izquierda en la espalda de ella
- alguien está liberando demasiada energía – dijo ella forzadamente sin dejar de abrazarse a sí misma – no puedo… a-aguantarlo
– El sello está comenzando a absorber la energía que se está liberando – dijo el azabache mirando por la ventana a su lado y de nuevo a su compañera
– Tienes que ir ayudar – escucho hablar a la pelirroja – yo iré en un momento – lo miro con cara decidida
– pero…
– Es Toshiro – no dejo terminar de hablar al chico y continuo – no podrá solo – su mirada cambio a una de preocupación
– Él es un capitán – refuto el Hitsugaya – dudo que necesite ayuda – finalizo con una sonrisa
– En el mundo de los vivos tienen una restricción de poder, ¿no lo recuerdas? – dijo la pelirroja con una ceja alzada sin dejar de mirar a Takeshi
– Solo puede usar el 20% de su poder – recordó el azabache y puso una mirada seria
– Y eso será un problema con lo que sea que este peleando – miro hacia el frente aun sosteniendo sus rodillas – tienes que ir a ayudarlo
– Está bien – dicho esto salió de un salto por la ventana dejando sola a la Uzumaki en la habitación, quien después de unos segundos se puso de pie y camino hacia dicha ventana mirando hacia afuera
––––
En el campo de batalla la oscuridad de la noche resguardaba una intensa pelea entre el capitán y teniente de la décima división contra un poderoso arrancar, un cansado Toshiro sostenía su zanpakuto con ambas manos parado sobre uno de los tejados de la ciudad Karakura, tenía algunos rasguños por todos lados y respiraba cansadamente, a su lado estaba su teniente también con la katana sostenida con ambas manos y un poco peor que su capitán le costaba mantenerse de pie, frente a ellos flotando en el aire se encontraba su contrincante sin ningún rasguño y fresco como lechuga
– Es de-masiado fuerte – hablo la teniente entrecortadamente ya que su respiración le impedía hablar
– Si tan solo no tuviera esta maldita restricción – gruño entre dientes el albino mostrando su claro enojo – en este estado me es imposible liberar mi bankai – sus piernas flaquearon por un momento
– ¿taicho está bien? – pregunto preocupada la teniente, a ella también le flaqueaban las piernas y por el cansancio había perdido la liberación de su shikai
– Sí – contesto el capitán – un poco cansado solamente – al finalizar la frase su teniente cayó inconsciente
– MATSUMOTO!! – grito el capitán sosteniendo a la rubia antes de que tocara el piso
Frente a ellos una figura se hizo presente, portaba un Shihakushō de shinigami y una bufanda blanca un poco raída que cubría prácticamente toda su cabeza, este desenvaino su zanpakuto y la sostuvo solo con su mano derecha mientras la izquierda la poso sobre la hoja de la katana, la zanpakuto tenía la empuñadura en forma de estrella del color dorado mientras el mango era color rojo
– Jōka Shimasu ¡Higetsu! – pronuncio el shinigami y libero su shikai, del mango salió un enorme listón rojo y al final de este un circulo de metal con una estrella al centro.
El shinigami ataco al arrancar, cada vez que agitaba la hoja de su zanpakuto de esta salían llamas que parecían bailar alrededor de la hoja de la katana.
– ¿Quién eres? – pregunto Toshiro en voz alta – ¡contesta!
– Taicho… – escucho Toshiro a su lado, Rangiku estaba despertando – ¿Es el shinigami que decía? – le pregunto tratando de incorporarse
– Su reiatsu es el mismo pero… – le respondió su capitán mirando al shinigami desconocido – su zanpakuto es diferente – poso la mirada sobre la zanpakuto que aun sostenía en su mano el shinigami
– Toshiro! – se escuchó una voz a la lejanía, los dos miembros del décimo escuadrón voltearon a ver a su amigo de cabello negro que llegaba a la escena.
– que haces aquí Takeshi? – pregunto el capitán mirando a su amigo
– Hikari me dijo que podías estar en problemas
– Soy un capitán, puedo arreglármelas – hablo seriamente frunciendo el ceño
– Claro – contesto sarcástico el azabache – pero no si tienes la restricción de reiatsu – su tono por un momento sonó burlón
- tsk – se limitó a chasquear la lengua el albino mientras regresaba la mirada al shinigami que aún estaba peleando con el arrancar que era consumido por las llamas
– vaya, veo que pidieron refuerzos – se escuchó otra voz detrás de los tres presentes
– Hikari, ¿ya estas mejor? – hablo Takeshi
– Sí, gracias – sonrió la pelirroja
– Nadie ha pedido algo… – dijo Toshiro respondiendo a la frase de entrada de la Uzumaki – solo… llego de repente
– Parece que está teniendo más suerte que tu Toshiro – dijo en tono burlón la Uzumaki queriendo molestar al albino
– taicho, ¿usted sabe quién es ella? – pregunto Rangiku un poco más recuperada
– ¿ella? – Toshiro parecía estar bastante confundido al igual que Takeshi al lado de el
– Es claro que es una mujer – dijo sin más la Uzumaki a lo que Rangiku asintió con la cabeza
– No me había dado cuenta – dijo el albino devolviendo la mirada al shinigami que seguía peleando con el arrancar.
– Necesitas un examen en los ojos – le dijo la Uzumaki entrecerrando los ojos
– Su zanpakuto es parecida a la de usted taicho – reflexiono la teniente mirando detenidamente la katana de la shinigami
– La parte final de su shikai parece una estrella Quincy – dijo el volviendo a su semblante serio de siempre
La shinigami tomo el listón rojo que salía del mango de su espada y lo arrojo al arrancar, el listón se enredó en uno de sus brazos ayudado del circulo de metal y todo el brazo del arrancar se prendió en llamas que comenzaron a esparcirse por todo el cuerpo del enemigo. El arrancar comenzó a querer apagar las llamas pero le fue imposible
– Es inútil que intentes apagarlas– hablo el shinigami – las llamas de Higetsu son imposibles de extinguir hasta que ha consumido todo a su paso – su shikai desapareció – o cuando yo lo diga
La atención de todos fue llamada cuando las llamas que cubrían al arrancar terminaron por consumirlo volviéndolo solamente cenizas, el shinigami sello su shikai y envaino nuevamente su zanpakuto.
– ¡lo venció! – gritaron los presentes asombrados
– Te han superado capitán – dijo Takeshi viendo el rostro enojado del albino – el genio de la sociedad de almas fue superado – rio entre dientes el pelinegro
– Urusai!.. – Grito molesto el capitán –Tenemos que hablar con el… o ella – corrigió al ver la mirada de enojo de las dos chicas presentes
– ¡Hey tú! – Grito Rangiku al ver que la shinigami emprendía su retirada del lugar – ¡Detente!
– No la pierdan de vista – mando el de ojos turquesa y los cuatro salieron en busca de la shinigami
Los cuatro se separaron en busca de la shinigami que intervino en la batalla y derroto al arrancar sin ayuda, todos buscaban tratando de seguir el reiatsu de la susodicha pero no parecía haber tanta suerte, cuando de la nada un sonido cayo en los oídos de la Uzumaki
– ¿he? ¿Qué es eso? – dijo escuchando a alguien detrás de unos arbustos y se acercó posándose de un salto en la rama de un árbol cercano
– Esta vez estuvo cerca – era el shinigami que habían estado buscando, estaba quitándose la bufanda que le envolvía la cabeza – esta cosa me sofoca la respiración – dijo con un poco de rencor al pedazo de tela dejando ver sus cabellos negros atados en una coleta
– ¡que rayos! – sonto en un murmuro la Uzumaki al reconocer a la chica
– ¿quién está ahí? – dijo la pelinegra volteando a donde estaba la pelirroja pero al no percibir a nadie suspiro – Será mejor que siga mi camino – salió nuevamente con su shunpo para seguir su camino
– esa era… – se dijo a sí misma la Uzumaki aun en el árbol escondida – la chica del parque... – hizo una pausa – Karin Kurosaki!!!
La pelirroja dejo su búsqueda y volvió a la tienda de Urahara donde ya la esperaban sus restantes tres compañeros con la esperanza de que ella hubiera tenido un poco de suerte.
– ¿encontraste algo? – pregunto el albino esperando que la respuesta fuera positiva pero la pelirroja titubeo un rato – ¿sí? – insistió el de ojos turquesa
– Bueno… – hablo por fin la Uzumaki – yo no encontré nada – dijo con una sonrisa fingida a lo que el capitán solo suspiro cansadamente
Hikari no sabía porque no le había dicho nada a Toshiro de que había visto la identidad de la desconocida, pero esperaba encontrar la respuesta al otro día, por algo era que la Kurosaki no había dicho nada acerca de que ella también era una shinigami e iba a darle la oportunidad de explicarse
Todos regresaron a sus habitaciones a descansar un poco, había sido una noche larga y ya casi amanecía.
Más tarde
El capitán y su teniente hablan con Urahara alrededor de una pequeña mesa redonda, todos mostraban una mirada seria mientras discutían el tema de la shinigami que se había aparecido a mitad de la batalla la noche anterior.
– La volví a perder de vista – decía Toshiro con la mirada baja mientras Urahara ocultaba su mirada detrás de su abanico.
– Esta seguro de que era el mismo shinigami – le dijo el rubio y el albino titubeo un rato su respuesta
– Su reiatsu era el mismo – dijo una vez analizo los hechos del día anterior pero parecía dudar de sí mismo
– Pero… – agrego el rubio viendo la mirada indecisa del capitán frente a él.
– Su zanpakuto – dijo por fin después de unos segundos el albino – era diferente
– ¿una zanpakuto diferente? – Urahara dejo su abanico sobre la mesa y cruzo los brazos cerrando sus ojos
– El anterior tenía un shikai de agua – comenzó a explicar el albino – un enorme látigo de agua – hizo una pausa – y este tenía un shikai tipo fuego
– Elementos totalmente diferentes – dijo el rubio
– Su shikai tenía una estrella Quincy – agrego la teniente del albino
– Quincy? – Llamo la atención de Urahara – Eso es imposible – dijo poniendo una mano sobre la mesa – tal vez solo era un adorno – dijo tratando de explicar el argumento de Matsumoto
– Tal vez – dijo ella en un suspiro
– ¿hay la posibilidad de que un shinigami tenga dos zanpakuto? – hablo el capitán
– Bueno – dijo Kisuke – hay zanpakuto que en su liberación pueden tener espadas gemelas – comenzó a explicar – pero no creo que un shinigami pueda tener dos zanpakuto, a menos que haya robado una u obtenerla de otra manera diferente
– Entonces si puede ser el mismo shinigami – dijo al fin el capitán tratando de entender por qué un mismo shinigami tenía dos zanpakuto diferentes
Mientras tanto en otra habitación los dos shinobi tenían una plática no tan diferente a la de los shinigami
– Te digo que era ella – decía una Hikari un poco inquita dando vueltas por la habitación como tigre enjaulado.
Takeshi la seguía por detrás tratando de calmarla
– ¿estas segura? – le pregunto una vez ella se detuvo por un momento y ambos se miraron de frente
– Yo la vi Takeshi – lo tomo por los hombros y lo sacudió un poco – y no estoy ciega – lo soltó y siguió caminando
– ¿porque no le dices a Toshiro? – pregunto nuevamente el azabache y la chica se detuvo en seco
– Ella huía dl lugar, – dijo la Uzumaki con mirada seria – entonces no quiere que sepan que es una shinigami, – volteo a verlo – no voy a arruinarle su secreto
– ¿qué haremos entonces?
– ¿haremos? – alzó una ceja
– claro, yo iré contigo
– por ahora será una plática entre mujeres, iré a hablar con ella
– ¿siquiera sabes dónde vive? – pregunto el azabache y la chica callo al estilo anime y se sentó en el pido mientras abrazaba sus piernas escondiendo la mirada – ¿porque no le preguntas a Toshiro? – La chica volvió a ponerse de pie – Seguro él sabe dónde vive
– si le pregunto algo a ellos sospecharan de porque lo hago – dijo la chica – tengo otra forma de saber dónde vive – dijo con una sonrisa victoriosa – rastreare su reiatsu
– ¿cómo planeas hacer eso?
– el sello absorbe la energía de su alrededor, seguro absorbió algo de la de ella – dijo sentándose nuevamente en el piso cruzando las piernas – aunque no sea mucha algo de eso me ayudara a rastrear su reiatsu, será difícil encontrarla a ella pero… – puso los brazos sobre las rodillas y cerró los ojos – por lo menos encontrare los lugares que más concurre
Dicho esto el silencio reino en la habitación por varios minutos, Takeshi se sentó en la misma posición pero cruzando los brazos frente a su pecho mientras observaba a Hikari, era cierto que ella era una gran ninja sensorial pero nunca había usado tal habilidad para rastrear el reiatsu de alguien, en su mundo rara era la persona que tenía energía espiritual y por supuesto eran contadas las personas que sabían usarla, esperaba que pudiera rastrear a la chica y más aún que tuviera una buena excusa para decirle a Toshiro el por qué no le había dicho que Karin era la shinigami que estaban buscando.
Conocían a Toshiro desde hace algunos años y nunca lo habían visto tan enojado como cuando vio a la Kurosaki con ese otro chico, estaba claro que esa mujer lo sabía sacar de su centro y tal vez era porque ella era muy importante para el Hitsugaya de ojos turquesa.
– ¡la encontré! – hablo de repente la Uzumaki
– ¿la encontraste? – Le pregunto su compañero – ¿a ella o a su rastro? – estaba confundido, Hikari había dicho que sería difícil encontrarla a ella
– rastree su reiatsu a algunos lugares pero – se levantó y sacudió sus ropas – la encontré justo en el mismo parque donde la vimos ayer – de un salto se apoyó en la ventana de la habitación – tengo que darme prisa si quiero encontrarla – miro a Takeshi con una sonrisa – tendrás que cubrirme por un rato para que no se den cuenta tan pronto de que no estoy
– Claro – dijo con mirada de “no tengo otra opción” y se levantó de su lugar
– Por eso te quiero tanto – dicho esto salto al tejado continuo y así se fue dando saltos por todos los techos aledaños hasta perderse de vista
–… – Takeshi suspiro – será mejor que se cuide
– ¿que se cuide quién?
– ¡Toshiro! – grito el azabache blanco de pies a cabeza como si hubiera visto un fantasma
– ¿dónde está Hikari? – pregunto el albino buscando a la pelirroja por la habitación con la mirada
– Bueno ella… quería salir a conocer la ciudad – rio nerviosamente – ya sabes cómo son las mujeres – finalizo agitando las manos
– Supongo – respondió el de ojos turquesa recordando las escapadas que se da su teniente a las tiendas en ofertas – en cuanto regrese dile que quiero hablar con ella, fue la última en regresar ayer – dio media vuelta dispuesto a irse – tal vez vio algo que nos pueda ser de ayuda para encontrar a la shinigami – sin más salió de la habitación
– claro, yo le diré
Mientras tanto con Hikari
La pelirroja caminaba por las concurridas calles de Karakura con las manos detrás de la nuca, volteaba a todos lados buscando a la pelinegra dueña de los poderes de shinigami, pero no la encontraba por ningún lado, llegando al parque donde la habían visto un día antes pregunto por ella a cuanto peatón se le cruzaba pero solo obtenía respuestas vagas “
– la rastree hasta este lugar, se supone que estaría aquí pero no la veo – decía con pesar la pelirroja y termino sentándose en una banca a descansar un momento, a su lado una chica con una bolsa de compras se sentó también escuchando un largo suspiro por parte de la Uzumaki
– ¿Te encuentras bien?- hablo la chica recién llegada, de cabello castaño claro y ojos color miel
– Estoy buscando a alguien pero no he tenido mucha suerte – volvió a suspirar Hikari
– Tal vez puedo ayudarte – dijo la chica con una sonrisa
– espero que si – la miro con esperanza la Uzumaki
– dime, ¿a quién estas buscando?
– Kurosaki Karin
– ¿enserio?
– sí, ¿porque la pregunta? – pregunto extrañada la pelirroja
– bueno, Karin-chan es mi hermana
– ¡qué suerte! – Hikari se levantó de un salto y miro de frente a Yuzu - ¿Puedes llevarme con ella?
– ¡por supuesto! – Sonrió aún más la castaña -¿Eres su amiga?
– mmm algo así, - sonrió nerviosa Hikari - me la encontré el día de ayer y la ayude con su tobillo torcido
– vaya, te lo agradezco mucho amm
– Hikari, pero no fue nada
– de todos modos muchas gracias Hikari-san
Ambas chicas emprendieron su partida rumbo a la casa de los
Kurosaki, Hikari caminaba al lado de Yuzu con ambas manos tras su nuca mientras Yuzu aun con la sonrisa en su rostro le mostraba el camino, poco rato después se divisó la clínica de los Kurosaki.
– llegamos… - hablo la castaña una vez frente a la puerta de entrada - estoy en casa Karin-chan!
– Te dije que podía ir yo Yuzu – se escuchó una voz desde las escaleras
– no importa, tienes que descansar lo más posible, si llegas a volver a lastimarte el pie tendrás que decir adiós a las finales de soccer
– Estas exagerando Yuzu – la pelinegra llego hasta estar frente a su hermana que cerraba la puerta dejando ver así a la pelirroja de su acompañante
– Hola – saludo con la mano en alto la Uzumaki
– ¿qué hace ella aquí? – pregunto Karin con algo de molestia en su voz a lo que la pelirroja solo miro a Yuzu con algo de culpa
– la encontré en el parque, Te estaba buscando
– bien ya me encontraste – miro Karin a Hikari - ¿qué es lo que necesitas?
– Karin-chan – regaño la castaña a su hermana - no seas grosera, ella te ayudo el día de ayer
– y le di las gracias por eso – dijo como si nada la pelinegra
– Solo quería saber cómo sigues – hablo Hikari
– estoy bien, gracias – parecía hablar más de fuerzas que de ganas ante la mirada acusadora de la castaña presente
– Ammm podemos hablar un momento a solas – pregunto la pelirroja a lo que Yuzu entendió y comenzó a caminar lejos de ambas
– Estaré en la cocina Karin-chan – dijo con una sonrisa y miro a Karin diciendo con la mirada “trata bien a tu amiga”
– gracias Yuzu – le devolvió la sonrisa la pelirroja y vio como Karin caminaba de nuevo a las escaleras
– sígueme, hablaremos en mi habitación
Una vez en la habitación de la Kurosaki esta cerró la puerta indicándole a la pelirroja que tomara asiento en la silla frente a un pequeño escritorio mientras la pelinegra se sentaba en una esquina de la cama
– Gracias por aceptar mi petición – hablo la Uzumaki una vez acomodada en la silla
– ¿de qué es lo que quieres hablar? – Karin fue directo al punto
– veras – dijo en suspiro la pelirroja - el día de ayer Toshiro se encontró con un extraño shinigami, cuando lo siguió te encontramos a ti con tu amigo
– Que insinúas – dijo Karin alzando una de sus cejas
– Llegada la noche un arrancar ataco la ciudad y el mismo shinigami se hizo presente, al seguirlo – hizo una pausa dramática - yo te encontré a ti
– ¿y? – la pelinegra no pareció inmutarse ante las palabras de Hikari
– te vi Karin, en tu forma de shinigami
– Me asegure de que no hubiera nadie – se levantó de su asiento quedando de pie frente a una ventana de la habitación - ¿Cómo es que me viste? – volteo a ver a la Uzumaki
– estaba en el árbol que había a tu lado
– ¿el sonido que escuche eras tú?
– sí, no pudiste verme porque use un jutsu de camuflaje
– ¿jutsu?
– es una técnica que me permite reflejar lo que hay detrás de mí, haciendo como si fuera invisible
– ¿y qué quieres de mí? – camino la pelinegra de nuevo hacia la cama
– nada, Toshiro te está buscando, me pregunto si encontré algo pero le mentí para encubrirte
– ¿y quieres que te agradezca por ello? – Soltó una pequeña risa - Por mi dile lo que quieras
– te estoy dando la oportunidad de que me expliques porque no quieres que se sepa que eres un shinigami
– porque quiero una vida fuera de las leyes se la sociedad de almas- dijo alzando un poco la voz pero sin llegar a gritar - es todo lo que necesitas saber
– Ya veo – dijo en un murmullo Hikari desviando la mirada de la pelinegra
– tu… - hablo Karin y Hikari volvió a mirarla, parecía un poco nerviosa - ¿tienes alguna clase de relación con Hitsugaya?
– Bueno, sí pero… - no alcanzo a terminar lo que iba a decir
– ¿eres su novia? – pregunto la pelinegra de nuevo
– si pero…
– Así que es por ti que está aquí – volvió a hablar Karin sin dejar terminar de hablar a la pelinegra
– bueno, fue un accidente, no es que el quisiera venir pero no…- trataba de explicar haciendo ademanes con las manos
– Claro, después de todo tiene seis años que no se aparece por la ciudad – parecía que Karin comenzaba a molestarse
– de hecho mi Hitsugaya nunca ha venido a esta ciudad
– ¿eso te dijo? – se levantó nuevamente de la cama quedando de pie frente a la pelirroja
– no tiene por qué decírmelo, lo se
– jajaja claro – rio Karin
– lo conozco desde los 6 años es obvio que sabría si hubiera venido alguna vez – una vena comenzaba a sobresalir en la frente de la Uzumaki
– y seguro también te dijo que no me conoce
– hasta el día de ayer nunca te había visto
– ¡ese enano mentiroso! – Karin levanto el puño y cerró los ojos de enojo
– Espera… - se levantó la pelirroja de su asiento - ¿esto es una escena de celos?
– ¿celos? ¿Yo? ¿De Toshiro y tú? – Rio de nuevo - Por supuesto que no
– Por supuesto que sí, - acuso con el dedo Hikari - ni siquiera me has dejado hablar
– Puedes hablar cuanto quieras – levanto los hombros como si no le importara y dio media vuelta volviendo a su lugar
– Bien, - la pelirroja cruzo los brazos - ¿porque dedujiste que Toshiro y yo teníamos alguna especie de relación?
– Bueno te vi con él y tú lo llamaste “mi querido Hitsugaya” – dijo imitando la voz
– jajaja bien – la pelinegra frunció el ceño ante la risa de la Uzumaki
– lo llamas por su nombre, él nunca ha dejado que lo llamen así, ni siquiera a Hinamori y él te llama por tu nombre, nunca había visto que llamara a alguien por su nombre de pila
– quien es Hinamori? – pregunto incrédula la pelirroja ante lo cual Karin pareció indignarse
– ¿su mejor amiga, su casi hermana, se supone que sales con él y no la conoces? ¿Qué clase de shinigami eres?
– no soy un shinigami, soy una kunoichi, una ninja – explico Hikari
– ¿una ninja? nunca había conocido uno
– es porque no soy de este mundo – Karin pareció calmarse un poco pero parecía confundida - y Toshiro no es mi novio, solo somos amigos
– Acabas de decir… - el rostro compensaba a sonrojarse
– lo sé, pero mi novio es Hitsugaya Takeshi… el viene del mismo mundo que yo, también es un shinobi... conocimos a Toshiro cuando él fue al mundo shinobi a trabajar
–… - Karin estaba toda roja ante todo lo que había dicho – lo hubieras dicho desde un inicio
– no me dejabas terminar de hablar, así que es culpa tuya
-..-
– Toshiro me deja llamarlo por su nombre digamos que porque ya se resignó a que lo llame así, es confuso llamarlo Hitsugaya cuando Takeshi usa el mismo apellido y el me llama Hikari porque tengo un hermano y es el mismo problema
– él no tiene problema con mis hermanos o los Kuchiki
– Soy persuasiva – dijo Hikari sin más - ya puedes dejar tus celos guardados
– no tengo celos
– Claro – dijo Hikari rodando los ojos - bien… ¿vas a contarme como es que eres shinigami y no lo sabe la sociedad de almas?
– Puede ser – sonrió Karin y Hikari le devolvió la sonrisa
– otro tema… - ambas cruzaron brazos y piernas nuevamente ambas sentadas en sus respectivos lugares - Toshiro mencionó que tienes dos zanpakuto diferentes
– ¿dos… zanpakuto? – pregunto Karin sin entender
– ¿me vas a decir que no es así? – Hikari alzo una ceja
– Ningún shinigami puede tener dos zanpakuto… - hablo Karin - a menos que sea una zanpakuto que tiene una liberación de espadas gemelas
– Toshiro ya descarto ese tema, dijo que el ya vio las dos liberaciones, así que ese no es el caso
–… - Karin parecía acorralada ante algo que ella no quería decir
– Ya veo… - entendió Hikari en silencio de su acompañante - hay otro shinigami – Karin bajo la mirada un poco molesta
La puerta de la habitación se abrió y ambas miraron a quien entraba
– Yo soy ese otro shinigami – dijo la gemela de la pelinegra parada en el marco de la puerta y con la mirada seria
– ¡Yuzu! – gritaron ambas chicas dentro de la habitación, una con asombro y otra como molestia
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