INVESTIGACIÓN
En una tienda de variedades
ubicada en la ciudad de Karakura un grupo de personas platicaba con un hombre de
cabello rubio con un sombrero a rayas y vestimenta casual.
– Urahara – saludo el albino
al hombre que tenía frente a si
– Hitsugaya taicho, que
milagro que viene por aquí (N/A: vine a
traerle este humilde regalo… ¿no gusta pasar a tomar una tasita de café?... ¿no
será mucha molestia?… claro que no pase usted… después de usted jajaja el chavo
del ocho, no me pude resistir)
– Es una misión – limito a decir el capitán con su típica
mirada seria esperando que la respuesta fuera suficiente para el hombre pero
conociéndolo el querría saber un poco mas
– hace seis años que no se le
ve por estos rumbos – insistió el rubio
tapando su indiscreta sonrisa con el abanico que acostumbraba a llevar siempre
consigo
– Es un asunto complicado –
dijo casi en un suspiro el albino
– Por supuesto… - contesto
Urahara - y ¿quiénes son sus amigos? –
pregunto mirando a los dos jóvenes shinobi detrás del capitán
– Vienen del mundo shinobi,
están perdidos – contesto el capitán volteando a ver también a los chicos que
solo saludaban con la mano y una pequeña sonrisa en los labios
– Algo así – dijo Takeshi en
un suspiro cansado y con la mirada baja
– ¿el mundo shinobi? –
pregunto curioso Kisuke a lo que los chicos asintieron con la cabeza y este
sonrió tras su abanico – interesante
– Espero que puedan quedarse
aquí por unos días – dijo Toshiro y todos voltearon a verlo de nuevo
– siempre son bienvenidos los
clientes – contesto el rubio, su sonrisa
tomo un aire tenebroso para los presentes
– Pasen, pasen – dijo Urahara
alentando a los presentes a entrar a la tienda con el movimiento se su abanico
– Presiento que esto es una
clase de trampa – dijo Hikari tomando del brazo a Takeshi y entrando detrás de
Toshiro y Matsumoto
– yo también – contesto en un
susurro Takeshi con una pequeña gota de sudor en la nuca
Una vez adentro
– ¿Gustan una taza de té? – pregunto Urahara a sus visitantes con la
tetera en manos
– Si, gracias – contestaron
los presentes
– Tomen asiento – señalo el rubio a una pequeña mesa redonda al
centro de la habitación en la que estaban
Todos se sentaron alrededor de
la pequeña mesa y platicaron amenamente por un rato hablando de lo nuevo en la
sociedad de almas o de las cosas que hacían en el mundo shinobi, técnicas y de
más que parecían del interés de Urahara como hombre de ciencia que era
– Necesito hablar con Matsumoto
de algo importante – dijo levantándose
de la mesa una vez terminado su te el capitán – ¿puedes prestarme alguna
habitación desocupada?
– claro, pueden pasar a
cualquier habitación que guste capitán –
contesto Urahara
– Gracias – dijo el albino saliendo de la habitación
seguido de la rubia teniente
– Con permiso – se despidió de todos Rangiku seguida por las
miradas de los tres restantes en la habitación
En otra habitación
El Hitsugaya cerró la puerta
de una habitación con paredes café y tatami verde totalmente vacía, suspiro
ante lo que iba a platicar con su teniente, que parecía perdida en sus
pensamientos de lo feo y simple que era la decoración en la tienda para los
gustos de una mujer como ella
– y bien Matsumoto? – comenzó
el capitán
– que sucede taicho? –
pregunto una desatendida Rangiku a lo que el albino solo frunció el seño
– ibas a contarme sobre los
Kurosaki – dijo en un suspiro Toshiro
– porque su interés taicho? –
miro a su capitán con una pícara sonrisa
– Por algo sucedido hoy – atino a decir el capitán – no daré más explicaciones
– no será que solo quiere
saber de Karin-chan? – La rubia acentuó más su sonrisa y se acercó al albino
dándole empujoncitos con el codo – ¿he, he?
– MATSUMOTO!! – la vena en la
frente del joven albino creció a niveles descomunales dando un grito que
retumbo en toda la tienda
– Bien, bien taicho, no se
esponje… – dijo calmadamente la teniente
sacudiendo las manos frente a si, el capitán recobro la postura y acomodo su
haori – esto es lo que se… – suspiro y
tomo aire – hace seis años Kurosaki Ichigo dejo su vida en Karakura para ser
nombrado capitán del octavo escuadrón del Gotei 13
– Eso ya lo sé Matsumoto
– dijo el joven presente cruzando los
brazos
– espere taicho…– regaño la rubia – Ichigo inicio una relación formal con Kuchiki
Rukia con la cual se casó hace tres años y tiene una pequeña llamada Natsuki de
dos años de edad y su gemelo Souta –
dijo con una sonrisa y haciendo ademan de estirar las mejillas de los
pequeños mencionados a lo que el albino solo atino con negar con la cabeza – Kurosaki Isshin se quedó en la ciudad con sus
dos hijas menores – menciono levantando
el índice - pero exactamente hace un año se encontró a su difunta esposa en el
Rukongai y dentro de poco se mudara al seireitei con ella – corazoncitos aparecieron a su alrededor mientras
juntaba las manos frente a su pecho – donde tomara lugar como capitán del escuadrón
trece cedido por Ukitake Jūshirō quien se retiró para ser solo consultor del
capitán-comandante – respiro agitadamente luego de decir todo lo anterior casi
de corrido
– Eso también ya lo sé
Matsumoto – dijo el capitán con el ceño fruncido
– espere, aun no acabo – volvió a tomar aire – las gemelas tienen permiso de entrar al
seireitei con su familia a pesar de no ser shinigami pero se negaron pues quieren
terminar sus estudios en el mundo humano –
Toshiro pareció poner especialmente atención cuando las Kurosaki fueron
nombradas por su teniente – Su hermano y su familia visitan Karakura cada
fin de semana. Las Kurosaki estudian medicina, Yuzu-chan pediatría y Karin-chan
terapia física. Ambas tienen una gran cantidad de reiatsu pero hasta la fecha
lo tiene controlado y no han dado problemas con respecto a ese tema.
– ¿es todo? – pregunto Toshiro esperando que hubiera algo
más que decir por parte de su teniente quien llevo el dedo índice a su barbilla
tratando de recordar algo mas
– bueno… – agrego la rubia – Karin-chan ha ganado tres
veces consecutivas y de manera invicta el campeonato de videojuegos en Karakura
con su compañero Yukio Hans Voralberna, Yukio-kun visita a las Kurosaki muy
seguido y parece tener una relación con… –
fue interrumpida por la venita en la frente de su capitán
– no te pregunte sobre
Voralberna Matsumoto – dijo en un tono malhumorado el joven albino
– si pero…
– Es todo lo que quería saber
– interrumpió para después salir por la
ventana y sentarse en el tejado de la tienda pensativo sobre todo lo que
acababa de escuchar
– Está bien taicho – dijo la ya sola Matsumoto en un murmuro
Mientras tanto tras la puerta
– no deberías estar escuchando
conversaciones ajenas... regaño un joven azabache a su novia que escuchaba la
conversación del capitán y la teniente con un vaso apoyado en la puerta
– Solo quiero saber quién es Karin
Kurosaki – contesto la pelirroja hincada
con el vaso en la oreja
– Yo puedo decírtelo –
escucharon ambos detrás de ellos y la piel se les erizo de pies a cabeza, los
dos se incorporaron mientras la chica escondía tras de sí el vaso de cristal
– El sombrerero loco – dijo la pelirroja a lo que el rubio solo le
sonrió
– llámenme Urahara Kisuke
– Urahara-san claro – dijo
Takeshi
– Vengan conmigo, les
platicare la historia de los Kurosaki – Urahara comenzó a caminar por el
pasillo de nuevo hacia la estancia donde una vez allí empezó a contarles a
ambos lo ocurrido con los Kurosaki
Varios minutos después
Los tres presentes sentados
alrededor de la pequeña mesa quedaron en silencio después de oír la historia de
Isshin Kurosaki y su hijo como shinigami sustituto de la sociedad de almas
– así que Ichigo ha sido el
héroe de la sociedad de almas por largo tiempo – dijo Hikari cruzando los
brazos algo pensativa
– Me suena a cierto rubio – le
respondió con una sonrisa el azabache a su lado a lo que la pelirroja solo
sonrío
– sí, él es el héroe de Konoha
– Entiendo que Ichigo y su
padre son grandes shinigami – comenzó a plantear Takeshi levantando el dedo
índice
– pero que tienen que ver con Karin
y Toshiro? Pregunto Hikari siguiendo la duda de su compañero
– Bueno – comenzó a explicar
Urahara – Karin-chan y el capitán
Hitsugaya se encontraron varias veces durante todo lo acontecido y se hicieron
grandes amigos – acomodo su sombreo ocultando más su mirada – algunos piensan
que incluso fueron algo más que amigos
– Que tierno – dijo la Uzumaki con las manos juntas frente a
ella, ojos brillantes y corazoncitos flotando alrededor
– Sin embargo la sociedad de
almas prohíbe las relaciones entre humanos y shinigami – los corazoncitos se rompieron cuando termino
esta frase – es por eso que el capitán
no gusta de venir a este mundo
– ¡que crueles! – dijo Hikari con cascaditas en los ojos
– estas bien Hikari? – pregunto Takeshi al ver a la chica a loa
chica llorando cual magdalena, la única vez que la había visto así fue cuando
su personaje favorito murió en el manga que más le gusta (¡¡¡¡sabes a quien me
refiero!!!! ¡¡¡Eres un malvado!!! – Respiro – Ok ya me calmo)
– ¿cómo pudieron hacerle eso a
Shiro-chan? – decía la Uzumaki aun con los ojos llorosos, mientras los otros
dos solo la veían con una gotita en la nuca que iba haciéndose más grande
Mientras tanto en el tejado de
dicha tienda un joven de cabello blanco sufría un tic nervioso en la ceja por
alguna extraña razón, se encontraba sentado con los brazos cruzados y ojos
cerrados
– ES HITSUGAYA-TAICHO!!! –
grito a los cuatro vientos el albino mientras se ponía de pie, levantaba los
puños al cielo y abría los ojos frunciendo el ceño a mas no poder.
De regreso a la platica
– ¿que fue eso? – preguntaron
los tres presentes al escuchar un sonoro grito provenir del exterior
– Debe ser el viento – dijo Urahara al no
encontrar el provenir de dicho sonido
– y a todo esto, no se supone
que debería ser un asunto personal de Toshiro? – pregunto curioso Takeshi
mientras la pelirroja trataba de calmarse un poco
– Bueno, su teniente no sabe
guardar secretos – dijo como si nada el rubio del sombrero a rayas
– debe ser muy frustrante para
el – afirmo el azabache con la cara sombreada
– ¿cómo se enteraron todos? –
pregunto ya más tranquila la Uzumaki
– Bueno pues – contesto
Urahara – por esto – y de la nada saco una revista con “SeireiTime” como título
– es la revista más popular de la sociedad de almas escrita y editada por la
misma Rangiku – Urahara sonreía enormemente tras su abanico – yo tengo la
suscripción anual
- ¿que? – los dos jóvenes
tenían la nuca llena de gotitas ante el orgullo de Urahara por no perderse los
chismes de la sociedad de almas
- “la historia de amor de
Shiro-chan” – leía el título de un articulo la Uzumaki mientras ojeaba la
dichosa revista – aquí viene todo, no puedo creerlo – seguía leyendo – la nueva
pastelería de Kuchiki Byakuya, EL EMBAJADOR DE ALGAS” – aguanto la risa con
respecto a una de las ilustraciones de los dichosos pasteles – ¡¡Kyaaa esto
debería estar en otra clase de revista!! – grito al llegar a la página central
y cerrar la revista de golpe con la cara tan roja como un tomate
En otra parte de la ciudad
Dos jóvenes iban por las
calles de Karakura con algunas bolsas de mandado en las manos, la chica era de
cabello negro y ojos de igual color mientras su acompañante era un rubio muy
apuesto de ojos color esmeralda y mirada aburrida, ambos se detuvieron al
llegar a una casa que portaba el letrero “clínica Kurosaki”
– A Yuzu le va a dar un infarto – hablo la de
cabello negro una vez llegaron a la puerta de la residencia
– Si –
afirmo el joven a su lado – nos
tardamos demasiado
– ¿comprenderá si le decimos que fue lo que
paso? – Karin realmente no deseaba
decirle lo sucedido a su hermana, se notaba nerviosa al respecto pues Yuzu
había sido más de una vez la razón por la que ella había podido superar todo
gracias a su apoyo y no deseaba causarle más tristezas por verla decaída de
nuevo
– será mejor inventar alguna
otra cosa ¿no crees? – sugirió el rubio
y Karin le agradeció el apoyo con la mirada
– Supongo que tienes razón – dijo en un suspiro
– entremos o se hará más tarde
y comenzara a preocuparse – le dijo
Voralberna para después tomar la perilla de la puerta y abrirla
Una vez dentro
– Ya llegamos – anuncio la pelinegra su llegada
junto a Yukio
– Karin-chan mira la hora – se escuchó acercarse una voz desde la cocina
– ya se – suspiro la pelinegra
– nos tardamos demasiado – continuo despreocupadamente mientras su gemela la
revisaba de pies a cabeza
– ¿surgió algún problema? – la miro curiosa un poco inclinada a lo que la
pelinegra comenzó a ponerse nerviosa y hubo un momento de silencio
– Tu hermana se torció el tobillo mientras
cruzaba la calle – hablo Yukio después de un rato dejando así el silencio de
lado
– Yukio! – regaño la Kurosaki de ojos oscuros
mientras la otra chica lo miraba pidiendo una explicación
– Tienes que decirle – dijo Yukio a Karin
– es por eso que tardamos – siguió
contando el Voralberna con su cara seria de siempre – esperamos hasta que
pudiera caminar – comenzó a caminar hacia la cocina para dejar las bolsas – ya
sabes lo terca que es que no quiso que la ayudara – dijo ya desde la cocina
– Karin-chan – la castaña miro a su hermana
pidiendo una afirmación
– Es cierto – dijo en un suspiro de alivio y su
hermana pidió le mostrara el tobillo con la mirada
– Déjame revisar – hablo Yuzu tomando el
tobillo entre sus manos
– no te preocupes, compre una venda y me la
puse, ya está mucho mejor – dijo la pelinegra moviendo el pie en manera
circular para que su hermana viera que estaba bien.
– Está bien – dijo Yuzu un poco indecisa – lo bueno es que ya están aquí - suspiro
– Si – sonrió Karin
– Me pondré a cocinar o nunca terminare –
sonrió Yuzu y camino de nuevo a la cocina mientras Yukio regresaba con Karin a
la estancia
– Yukio dijimos que inventariamos otra cosa –
lo regaño en un susurro la pelinegra una vez lo tuvo a su lado
– No tuviste que mentir del todo – contesto
este de manera despreocupada viendo a la castaña que sonreía desde donde estaba
– Lo bueno es que no pregunto más – Karin se
relajó un momento
– supongo
– Iré a ayudarla con la cena – Karin comenzó a
caminar para ayudar a su hermana
– ¿puedo ayudarles en algo? – pregunto el rubio
– Solo ponte cómodo – sonrió – te avisare cualquier cosa
– ¡Karin ven a darle un abrazo a tu padre! – de
la nada salió un hombre de mediana edad dispuesto a darle un gran abrazo a
Karin, tenía cabello y ojos negros, portaba una bata de medico con una playera
floreada debajo
– ¡¡cállate viejo loco!! – la
pelinegra estampo la planta del pie a la cara del hombre que recién llegaba
para que este saliera volando a la pared contraria, el hombre se repuso rápido
del golpe y miro al chico que estaba con su hija
– ¡pero si mi segundo hijo
también está aquí! – rápidamente se puso de pie y corrió a abrazar al rubio que
solo puso cara seria ante el acto.
– Yukio no tienes que dejar
que te trate así – hablo la pelinegra – puedes golpearlo a libertad
– Prefiero solo esperar a que
pase – le contesto el joven que seguía siendo estrujado por Isshin
– Papá – hablo calmadamente la chica presente –
el hecho de que alguien salga con uno de tus hijos no te da derecho a
estrujarlos como osos de felpa – más sin embargo el hombre al que le hablaba
ahora lloraba frente a un enorme poster en la pared
– Masaki pronto tendremos más nietos – decía
este con cascaditas en los ojos y una enorme sonrisa mientras que el rubio se
acomodaba la ropa que su suegro le acababa de desacomodar
– ¡¿me estas escuchando?! – grito Karin
mientras una nueva patada se apoderaba del rosto de su padre
– Déjalo Karin-chan – apareció Yuzu desde la
puerta de la cocina – necesito ayuda por aquí por favor
– Está bien Yuzu – Karin respiro y salió de la
habitación para ayudar a su hermana mientras su padre se reponía y Yukio
prendía la televisión para entretenerse un rato.
––––––––
Después de la cena las Yukio
se despidió de las gemelas para retirarse a su casa no sin antes advertir a
Karin que debía contarle a su hermana lo sucedido cuando sintiera que era el
momento correcto ya que ella se preocuparía más si llegara a enterarse después
– Lo sé – fue lo único que
contesto la pelinegra estando ya en su habitación.
Mientras tanto en una de las
tantas habitaciones de la tienda de Urahara dos jóvenes se encontraban
recostados en sus respectivos futones mirando con mucha atención el techo, como
si algo interesante hubiera en este.
– ¿crees que este bien? –
Pregunto la chica pelirroja con un deje de tristeza en la voz mientras llevaba
los brazos bajo su cabeza – sigue allá arriba
– Él es muy fuerte – le
contesto el chico a su lado tratando de animarla
– Puede serlo – hizo una pausa
– pero sabemos que las cosas como el
amor son más difíciles
– Es cierto – le dio la razón
el azabache
– parecía demasiado afectado
con lo sucedido en la tarde
– sí, su reiatsu se descontrolo,
pudo haber congelado toda la ciudad – bromeo pero sabía que de no haber sido por la aparición de la
teniente de verdad se habrían congelado
– Tú podrías descongelarla –
contesto la Uzumaki con una risita
– Jeje sabes que no es cierto
– suspiro el chico – nuestras formas de ataques son muy diferentes
– Se supone que tu elemento es
el fuego – le contesto la chica con un puchero en los labios
– pero el posee la forma más
poderosa del elemento hielo – le dijo volteando a verla, la luz se colaba por
una pequeña ventana por lo que pudo ver la sonrisa que ella le dirigía desde su
lugar – la diferencia es inmensa
– Puede ser – le dijo en un
murmullo
– ¿qué vas a hacer? – pregunto
el joven después de un momento
– ¿que? – dijo volteando a
verlo de nuevo
– sé qué harás algo, siempre
lo haces
– Creo que podemos buscar la
forma de ayudarlo – miro de nuevo al techo
– Ya escuchaste que sus reglas
prohíben que ellos tengan una relación – trato de hacerla entrar en razón
– es por eso que primero
investigaremos si hay alguna forma de evadir esas reglas
– Tú y tus locas ideas – le
dijo para después esbozar una sonrisa de complicidad – ¿cuando empezamos?
– Jejeje comenzaremos mañana –
después de un rato ambos se dispusieron a dormir
En algún lugar cerca de otro
lugar pero mucho más lejos que algún otro
– Creo que podemos empezar –
dijo un encapuchado de sonrisa siniestra – ya tenemos el suficiente poder,
manda a uno de los más grandes
– hai Okami-sama
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